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lunes, 3 de junio de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Deepak Chopra - La ley del menor esfuerzo
La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad... con despreocupación, con armonía y conamor.
Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor, creamos éxito y buena fortuna
con gran facilidad.Un ser integral conoce sin viajar, ve sin mirar, y realiza sin hacer.Lao-TSE
La cuarta ley espiritual del éxito es la ley del menor esfuerzo. Esta ley se basa en el hecho de que la
inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación.
Ése es el principio de la menor
acción, de la no resistencia. Por consiguiente, es el principio de la armonía y el amor. Cuando aprendemos
esta lección que nos enseña la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos.
Si observamos la naturaleza, veremos que ella utiliza un esfuerzo mínimo para funcionar.
La hierba no tiene
que hacer ningún esfuerzo para crecer; sencillamente, crece. Los peces no se esfuerzan para nadar;
sencillamente, nadan. Las flores no hacen ningún esfuerzo para abrirse; sencillamente, se abren. Las aves no
se esfuerzan para volar; sencillamente, vuelan. Ésa es su naturaleza intrínseca.
La Tierra no se esfuerza para
girar sobre su eje; es su naturaleza girar a velocidad vertiginosa en el espacio. Es la naturaleza de un bebé
estar siempre en estado de dicha. Es la naturaleza del sol brillar. Es la naturaleza de las estrellas titilar y
destellar. Y es la naturaleza humana hacer que los sueños se conviertan en realidad, con facilidad y sin
esfuerzo.
En la ciencia védica, la filosofía milenaria de la India, este principio se conoce como economía de esfuerzo, o
"hacer menos para lograr más". Al final, llegamos al estado en que sin hacer nada lo realizamos todo. Esto
significa que una ligera idea puede convertirse en realidad sin esfuerzo alguno.
Lo que conocemos
normalmente como "milagros" son en realidad manifestaciones de la ley del menor esfuerzo.
La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente. No es lineal; es
intuitiva, holística y estimulante. Y cuando estamos en armonía con la naturaleza, cuando estamos seguros del
conocimiento de nuestro verdadero yo, podemos utilizar la ley del menor esfuerzo.
Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor, porque es la energía del amor la
que aglutina la naturaleza. Cuando tratamos de conseguir el poder para controlar a los demás, gastamos
energía. Cuando buscamos el dinero o el poder para satisfacer al ego, gastamos energía persiguiendo la
ilusión de la felicidad, en lugar de disfrutar la felicidad del momento. Cuando anhelamos el dinero para
beneficio personal únicamente, cortamos el flujo de energía hacia nosotros e impedimos la expresión de la
inteligencia de la naturaleza. Pero cuando nuestras actuaciones nacen del amor, no hay desperdicio de
energía. Cuando nuestros actos brotan del amor, la energía se multiplica y se acumula - y el exceso de
energía que recogemos y disfrutamos puede canalizarse para crear cualquier cosa que deseemos, incluida la
riqueza sin límites.
Podemos considerar el cuerpo como un aparato para controlar la energía: puede generar, almacenar y gastar
energía. Si sabemos cómo generar, almacenar y gastar la energía de una manera eficiente, podemos crear
cualquier cantidad de riqueza. Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía.
Cuando
nuestro punto interno de referencia es el ego, cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la
aproba-ción del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía.
Sin embargo, cuando liberamos esa energía podemos recanalizarla para crear cualquier cosa que deseemos.
Cuando nuestro punto interno de referencia es nuestro espíritu, cuando nos volvemos inmunes a la crítica y
perdemos el temor a los desafíos, podemos aprovechar el poder del amor y utilizar creativamente la energía
para vivir la abundancia y la evolución.
En El arte de soñar, don Juan le dice a Carlos Castañeda: "Gastamos la mayor parte de nuestra energía
sosteniendo nuestra importancia... Si pudiéramos perder parte de esa importancia, nos sucederían dos cosas
extraordinarias. Una, liberaríamos la energía que se mantiene atada alimentando la idea ilusoria de nuestra
grandeza; y dos, nos proveeríamos de suficiente energía para ... vislumbrar la grandeza real del universo".
La ley del menor esfuerzo tiene tres componentes - tres cosas que podemos hacer para poner en
funcionamiento este principio de "hacer menos para lograr más". El primer componente es la aceptación.
Aceptar significa sencillamente contraer un compromiso: "Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las
circunstancias y los hechos tal como se presenten". Eso significa que sabremos que este momento es como
debe ser, porque todo el universo es como debe ser.
Este momento - el que estamos viviendo ahora mismo -
es la culminación de todos los momentos que hemos vivido en el pasado. Este momento es como es porque
todo el universo es como es.
Cuando luchamos contra este momento, en realidad luchamos contra todo el universo. En lugar de eso,
podemos tomar la decisión de no luchar hoy contra todo el universo, no luchando contra este momento. Eso
significa que nuestra aceptación de este momento es total y completa. Aceptamos las cosas como son, no
como quisiéramos que fueran, en este momento. Es importante comprender esto: podemos desear que las
cosas sean diferentes en el futuro, pero en este momento debemos aceptarlas como son.
Cuando nos sintamos frustrados o estemos molestos a causa de una persona o una situación, recordemos que
nuestra reacción no es contra la persona o la situación, -sino contra nuestros sentimientos acerca de esa
persona o esa situación. Ésos son nuestros sentimientos, y nadie tiene la culpa de ellos. Cuando
reconozcamos y comprendamos esto plenamente, estaremos listos para asumir la responsabilidad de lo que
sentimos y para cambiarlo. Y si podemos aceptar las cosas como son, estaremos listos para asumir la
responsabilidad de nuestra situación y de todos los sucesos que percibimos como problemas.
Esto nos lleva al segundo componente de la ley del menor esfuerzo: la responsabilidad. ¿Qué significa
responsabilidad? Significa no culpar a nadie o a nada - ni siquiera a nosotros mismos - de nuestra situación.
Una vez aceptado un suceso, un problema o una circunstancia, responsabilidad significa la capacidad de tener
una respuesta creativa a la situación tal como es en este momento. En todos los problemas hay un principio de
oportunidad, y esta conciencia nos permite aprovechar el momento y transformarlo en una situación o una
cosa mejor.
Cuando hacemos esto, toda situación supuestamente enojosa se convertirá en una oportunidad para crear
algo nuevo y bello; y todo supuesto torturador o tirano se convertirá en maestro. La realidad es una
interpretación. Y si optamos por interpretar la realidad de esta manera, tendremos muchos maestros a
nuestro alrededor, y muchas oportunidades para evolucionar.
Siempre que enfrentemos a un tirano, torturador, maestro, amigo o enemigo (todos son la misma cosa),
recordemos: "Este momento es como debe ser". Cualesquiera que sean las relaciones que tengamos en este
momento de nuestra vida, son precisamente las que necesitamos en este momento. Hay un significado oculto
detrás de todos los acontecimientos, y ese significado oculto está trabajando a favor de nuestra evolución.
El tercer componente de la ley del menor esfuerzo es asumir una actitud no defensiva, lo que significa que
nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad de convencer o
persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto. Si observamos a las personas que nos
rodean, veremos que ellas pasan el noventa y nueve por ciento del tiempo defendiendo sus puntos de vista. Si
sencillamente renunciamos a la necesidad de defender nuestro punto de vista, a través de esa renuncia
lograremos acceso a una cantidad enorme de energía que anteriormente desperdiciábamos.
Cuando estamos a la defensiva, cuando culpamos a los demás y no aceptamos ni nos rendimos ante el
momento, nuestra vida se llena de resistencia. Cada vez que encontremos resistencia, reconozcamos que
forzar la situación sólo aumentará la resistencia. No es bueno alzarse rígido como un gran roble que se
agrieta y sucumbe a la tempestad; al contrario, debemos tratar de ser flexibles como la caña que se dobla
en la tormenta y sobrevive.
Desistamos completamente de defender nuestro punto de vista. Cuando no hay un punto que defender, no
puede haber discusión. Si hacemos esto constantemente - si dejamos de luchar y de resistirnos - viviremos
plenamente el presente, el cual es un regalo. Alguien me dijo una vez que "el pasado es historia, el futuro es
un misterio, y este momento es un regalo. Por esa razón este momento se denomina «el presente»".
Si abrazamos el presente y nos volvemos uno con él, si nos fusionamos con él, sentiremos un fuego, un brillo,
una chispa de energía palpitando en cada ser consciente. A medida que experimentemos este júbilo del
espíritu en cada ser vivo, cuando entremos en intimidad con él, la dicha nacerá en nuestro interior y
podremos deshacernos de las terribles cargas y molestias de la actitud defensiva, el resentimiento y el
rencor. Sólo entonces nos sentiremos despreocupados, festivos, alegres y libres.
En medio de esta libertad alegre y sencilla, sabremos sin duda en nuestro corazón que lo que deseemos
estará disponible para nosotros cuando lo deseemos, porque nuestro deseo vendrá del nivel de la felicidad, y
no del nivel de la ansiedad o el temor. No necesitamos justificarnos; simplemente declaremos nuestro
propósito ante nosotros mismos, y experimentaremos realización, deleite, alegría, libertad y autonomía en
todos los momentos de nuestra vida.
Comprometámonos a seguir el camino de la no resistencia. Ése es el camino a través del cual la inteligencia
de la naturaleza se desarrolla espontáneamente, sin resistencia ni esfuerzo. Cuan
do alcancemos esa deliciosa combinación de aceptación, responsabilidad e indefensión, sentiremos la facilidad
con que fluye la vida.
Si permanecemos abiertos a todos los puntos de vista - no aferrados rígidamente a uno -, nuestros sueños y
nuestros deseos fluirán con los deseos de la naturaleza. Entonces podremos liberar nuestros deseos sin
apego, y después sólo esperar el momento propicio para que florezcan convertidos en realidad. Podemos estar
seguros de que cuando el momento sea el indicado, nuestros deseos se cumplirán. Ésa es la ley del menor
esfuerzo.
¿ CÓMO APLICAR LA LEY DEL MENOR ESFUERZO ?.
Pondré a funcionar la ley del menor esfuerzo comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Practicaré la aceptación. Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los sucesos tal
como se presenten. Sabré que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser.
No lucharé contra todo el universo poniéndome en contra del momento presente. Mi aceptación es total y
completa. Acepto las cosas como son en este momento, no como me gustaría que fueran.
2) Habiendo aceptado las cosas como son, aceptaré la responsabilidad de mi situación y de todos los sucesos
que percibo como problemas. Sé que asumir la responsabilidad significa no culpar a nada ni a nadie de mi
situación (y eso me incluye a mí). También sé que todo problema es una oportunidad disfrazada, y que esta
actitud de alerta ante todas las oportunidades me permite transformar este momento en un beneficio mayor.
3) Hoy mi conciencia mantendrá una actitud no defensiva. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de
vista. No sentiré la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que acepten mi punto de vista.
martes, 5 de octubre de 2010
LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DE LA VIDA: DEEPAK CHOPRA
Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino
- Brihadaranyaka Upanishad .
En Creating Affluence: Wealth Consciousness in the Field of All Possibilities, describí los pasos para llegar a la conciencia de la riqueza sobre la base de una verdadera comprensión de la manera como funciona la naturaleza.
Las siete leyes espirituales del éxito constituyen la esencia de esa enseñanza. Cuando este conocimiento se incorpore en nuestra conciencia, tendremos la capacidad de crear una abundancia ilimitada sin esfuerzo alguno, y de experimentar el éxito en todo lo que nos propongamos.
El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito, incluyendo la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los demás. Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual al éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros.
Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la naturaleza para crear con espontaneidad, alegría y amor.
El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que la abundancia material, en todas sus manifestaciones, es una de las cosas que nos permite disfrutar más la travesía. Pero el éxito también se compone de salud, energía, entusiasmo por la vida, realización en las relaciones con los demás, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos
realizarnos, a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro. En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializarse plenamente. Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso. Es el despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad - no de vez en cuando sino en todo momento - comprenderemos el verdadero significado del éxito.
Antes de definir las siete leyes espirituales, es preciso comprender el concepto de ley. Una ley es el proceso por el cual se manifiesta lo que no se ha manifestado; es el proceso por el cual el observador se convierte en el observado; es el proceso por el cual el que contempla se convierte en paisaje; es el proceso a través del cual el que sueña proyecta el sueño.
Toda la creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el producto de la transformación de lo inmanifiesto en manifiesto. Todo lo que contemplamos viene de lo desconocido. Nuestro cuerpo, el universo físico - todo lo que podemos percibir por medio de los sentidos - es la transformación de lo inmanifiesto, lo desconocido e invisible en lo manifiesto, lo conocido y lo visible.
El universo físico no es otra cosa que el yo plegado sobre sí mismo para experimentarse como espíritu, mente y materia física. En otras palabras, todos los procesos de la creación son procesos por medio de los cuales el yo o la divinidad se expresa. La conciencia en movimiento se manifiesta a través de los objetos del universo, en medio de la danza eterna de la vida.
La fuente de toda creación es la divinidad (o el espíritu); el proceso de creación es la divinidad en movimiento (o la mente); y el objeto de la creación es el universo físico (del cual forma parte nuestro cuerpo). Estos tres componentes de la realidad - espíritu, mente y cuerpo, u observador, proceso de observación y observado - son básicamente la misma cosa. Todos provienen del mismo sitio: el campo de la potencialidad pura, puramente inmanifiesto.
Las leyes físicas del universo representan en realidad todo este proceso de la divinidad en movimiento o de la conciencia en acción. Cuando comprendemos estas leyes y las aplicamos en nuestra vida, todo lo que deseamos puede ser creado, porque las mismas leyes en que se basa la naturaleza. para crear un bosque, o una galaxia, o una estrella o un cuerpo humano, pueden convertir en realidad nuestros deseos más profundos.
Ahora veamos las siete leyes espirituales del éxito y la manera de aplicarlas en nuestra vida.
jueves, 14 de enero de 2010
El Poema Eres Tu
POR: DEEPACK CHOPRA.
“1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes dela Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.
4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.
7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
8. No contamines tu cuerpo con toxinas,ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”
“1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.
7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
8. No contamines tu cuerpo con toxinas,ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”
miércoles, 13 de enero de 2010
Controla Tu energia
"La primer cosa que debes saber es que estás en control de tu propia energía. Sé que no parece así en ocasiones. La depresión puede invadirte como un germen invasivo; la ansiedad puede causarte un miedo de avanzar hacia lo desconocido; la ira puede cocinarte a fuego lento como una olla en la estufa. Sin embargo estas condiciones no te definen a ti y de hecho tú puedes empezar a hacer uso de la energía básica-- la que proviene de los alimentos, el aire, las relaciones amorosas, la belleza de la naturaleza y el influjo de la creatividad-- para tu propio bien. Todas esas fuentes de energía están disponibles para ti todo el tiempo. Son parte de tu derecho de nacimiento, te conectan con el fluir de la vida, que está renovándose constantemente"-- Dr. Deepak Chopra--
sábado, 12 de diciembre de 2009
La ley de la potencialidad pura.
LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
La fuente de toda creación es la conciencia pura... la potencialidad pura que busca expresarse para pasar
de lo inmanifiesto a lo manifiesto.
Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el
poder que lo expresa todo en el universo.
En el principio no había existencia ni inexistencia; todo este mundo era energía sin manifestarse...
El Ser único respiraba, sin respiración, por su propio poder. Nada más existía...
- Himno de la Creación, Rig Veda
La primera ley espiritual del éxito es la ley de la potencialidad pura. Se basa en el hecho de que, en nuestro
estado esencial, somos conciencia pura. La conciencia pura es potencialidad pura; es el campo de todas las
posibilidades y de la creatividad infinita. La conciencia pura es nuestra esencia espiritual. Siendo infinita e
ilimitada, también es felicidad pura. Otros atributos de la conciencia son el conocimiento puro, el silencio infinito, el equilibrio perfecto, la invencibilidad, la simplicidad y la dicha. Ésa es nuestra naturaleza esencial; una
naturaleza de potencialidad pura.
Cuando descubrimos nuestra naturaleza esencial y sabemos quién somos realmente, ese solo conocimiento
encierra la capacidad de convertir en realidad todos nuestros sueños, porque somos la posibilidad eterna, el
potencial inconmensurable de todo lo que fue, es y será. La ley de la potencialidad pura también podría
denominarse ley de la unidad, porque sustentando la infinita diversidad de la vida está la unidad de un solo espíritu omnipresente. No existe separación entre nosotros y ese campo de energía. El campo de la potencialidad pura es nuestro propio yo. Y cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de ese campo de potencialidad pura.
Vivir de acuerdo con nuestro yo, en una constante auto-referencia, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los objetos de nuestra experiencia. Lo contrario de la auto-referencia es la referencia al objeto. Cuando vivimos según la referencia al objeto, estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias,
y las personas y las cosas que nos rodean. Cuando vivimos según la referencia al objeto, buscamos
constantemente la aprobación de los demás. Nuestros pensamientos y comportamientos esperan
constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo.
Sentimos intensa necesidad de tener poder externo. La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener poder externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el poder del yo, o poder real. Cuando experimentamos el poder del yo no hay temor, no hay necesidad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, el punto de referencia interno es el ego. Sin embargo, el ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos
desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación; quiere controlar, y se apoya en el poder porque vive en el temor.
Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces.
Ésa es la diferencia esencial entre la referencia al objeto y la auto-referencia. En la auto-referencia,
experimentamos nuestro verdadero ser, el cual no les teme a los desafíos, respeta a todo el mundo y no se siente
inferior a nadie. Por tanto, el poder del yo es el verdadero poder.
El poder basado en la referencia al objeto, en cambio, es falso. Siendo un poder que se basa en el ego, existe
únicamente mientras exista el objeto de referencia. Si uno tiene cierto título - si es el presidente del país o el
presidente de la junta directiva de una corporación - o si tiene muchísimo dinero, el poder de que disfruta está
ligado al título, al cargo o al dinero. El poder basado en el ego dura solamente lo que duran esas cosas. Apenas desaparezcan el título, el cargo y el dinero, desaparecerá el poder.
Por otra parte, el poder del yo es permanente porque se basa en el conocimiento del yo, y este poder tiene ciertas características: Atrae la gente hacia nosotros y también atrae las cosas que deseamos. Él magnetiza a
las personas, las situaciones y las circunstancias en apoyo de nuestros deseos. Esto es lo que se conoce
también como apoyo de las leyes de la naturaleza. Es el apoyo de la divinidad; es el apoyo que se deriva de estar en un estado de gracia. Este poder es tal que disfrutamos de un vínculo con la gente y la gente disfruta de un vínculo con nosotros. Es el poder de establecer lazos - lazos que emanan del verdadero amor.
¿Cómo podemos aplicar la ley de la potencialidad pura, el campo de todas las posibilidades, en nuestra vida? Si queremos disfrutar de los beneficios del campo de la potencialidad pura, si queremos utilizar plenamente la
creatividad inherente a la conciencia pura, debemos tener acceso a ella. Una manera de tener acceso al campo de la potencialidad pura es por medio de la práctica diaria del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar.
Pasar algún tiempo en contacto con la naturaleza también nos brinda acceso a las cualidades inherentes al
campo: creatividad infinita, libertad y felicidad.
Practicar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar. También significa renunciar periódicamente a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer. Si nunca nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea una turbulencia en nuestro diálogo interno.
Destinemos un corto tiempo de vez en cuando a experimentar el silencio. O sencillamente comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo todos los días. Podrían ser dos horas, o si eso nos parece mucho, hagámoslo durante una hora. Y de vez en cuando dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana.
¿Qué sucede cuando entramos en esta experiencia del silencio? En un principio, nuestro diálogo interno se vuelve todavía más turbulento. Sentimos la necesidad apremiante de decir cosas. He conocido personas que llegan a la
desesperación total el primer o el segundo día que se consagran a guardar silencio durante un período prolongado.
Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad. Pero a medida que perseveran en la
experiencia, su diálogo interno comienza a callar. Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo - el espíritu, el que decide - no desea hablar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo interior, empezamos a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.
Practicar el silencio periódicamente, en el momento que más nos acomode, es una manera de experimentar la
ley de la potencialidad pura. Otra manera es dedicar un tiempo todos los días a la meditación. Lo ideal es meditar por lo menos durante treinta minutos por la mañana y treinta minutos por la noche. Por medio de la meditación aprenderemos a experimentar el campo del silencio puro y la conciencia pura. En ese campo del silencio puro
está el campo de la correlación infinita, el campo del poder organizador infinito, el terreno último de la creacióndonde todo está conectado inseparablemente con todo lo demás.
En la quinta ley espiritual, la ley de la. intención y el deseo, aprenderemos la manera de introducir un leve impulso de intención en este campo para que la realización de nuestros deseos tenga lugar espontáneamente. Pero primero debemos tener la experiencia de la quietud. La quietud es el primer requisito para manifestar nuestros deseos, porque en la quietud reside nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura, el cual puede organizar una infinidad de detalles para nosotros.
Imaginemos que lanzamos una piedra pequeña en un pozo de agua y observamos las ondas que se forman. Al rato, cuando las ondas desaparezcan y el agua quede quieta, quizás lancemos otra piedra. Eso es exactamente
lo que hacemos cuando entramos en el campo del silencio puro e introducimos nuestra intención. En ese
silencio, hasta la menor intención avanzará formando ondas por el terreno subyacente de la conciencia universal, el cual conecta todo con todo lo demás. Pero si no experimentamos la quietud de la conciencia, si nuestra mente es como un océano turbulento, podríamos lanzar en él todo el edificio Empire State sin ver efecto alguno. La Biblia dice: "Calla, y sabrás que soy Dios". Esto es algo que sólo se puede lograr a través de la meditación.
Otra manera de entrar en el campo de la potencialidad pura es por medio de la práctica del hábito de no juzgar.
juzgar es evaluar constantemente las cosas para clasificarlas como correctas o incorrectas, buenas o malas.
Cuando estamos constantemente evaluando, clasificando, rotulando y analizando, creamos mucha turbulencia en nuestro diálogo interno. Esa turbulencia frena la energía que fluye entre nosotros y el campo de la potencialidad pura. Literalmente, comprimimos el espacio entre un pensamiento y otro.
Ese espacio es nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura. Es el estado de conciencia pura, el
espacio silencioso entre los pensamientos, la quietud interior que nos conecta con el poder verdadero. Y cuando comprimimos el espacio, reducimos nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
En Un curso de milagros hay una oración que dice: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda". El hábito de no
juzgar crea silencio en la mente. Por tanto, es buena idea comenzar el día con esa afirmación. Y durante todo el día, recordémosla cada vez que nos sorprendamos juzgando. Si nos parece muy difícil practicar este
procedimiento durante todo el día, entonces sencillamente digámonos: "No juzgaré nada durante las próximas dos horas" o "Durante la próxima hora, pondré en práctica el hábito de no formar juicios". Después podremos ampliar gradualmente el tiempo.
Por medio del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar, tendremos acceso a la primera ley, la ley de la potencialidad pura. Una vez que logremos este acceso, podremos agregar un cuarto componente a esta práctica:
pasar regularmente un tiempo en contacto directo con la naturaleza. Pasar un tiempo con la naturaleza nos
permitirá sentir la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas de la vida, y experimentar un
sentimiento de unidad con todas las cosas de la vida. Trátese de un arroyo, un bosque, una montaña, un lago o del mar, esa conexión con la inteligencia de la naturaleza también nos ayudará a lograr el acceso al campo de la potencialidad pura.
Debemos aprender a ponernos en contacto con la esencia más íntima de nuestro ser. Esa verdadera esencia está más allá del ego. No teme; es libre; es inmune a la crítica; no retrocede ante ningún desafío. No es inferior ni superior a nadie, y está llena de magia, misterio y encanto.
El acceso a nuestra esencia verdadera también nos permitirá mirarnos en el espejo de las relaciones
interpersonales, porque toda relación es un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos. Si, por
ejemplo, nos sentimos culpables, temerosos o inseguros con respecto al dinero, al éxito o a cualquier otra cosa, estos sentimientos serán el reflejo de la culpabilidad, la inseguridad y el temor básicos de nuestra personalidad.
No existe en el mundo ningún dinero o éxito que pueda resolver estos problemas básicos de la existencia;
solamente la intimidad con el yo podrá hacer surgir la verdadera cura. Y cuando estemos bien afianzados en el
conocimiento de nuestro verdadero yo - cuando realmente comprendamos su verdadera naturaleza - jamás nos sentiremos culpables, temerosos o inseguros acerca del dinero, o de la abundancia, o de la realización de nuestros deseos, porque comprenderemos que la esencia de toda riqueza material es la energía vital, la potencialidad pura; y la potencialidad pura es nuestra naturaleza intrínseca.
A medida que logremos más y más acceso a nuestra verdadera naturaleza, también iremos teniendo
espontáneamente pensamientos creativos, porque el campo de la potencialidad pura es también el de la
creatividad infinita y el del conocimiento puro. Franz Kafka, el poeta y filósofo austriaco, dijo alguna vez: "No hay necesidad de salir de la habitación. Basta con sentarse a la mesa y escuchar. Ni siquiera es necesario escuchar, sólo esperar. Ni siquiera hay que esperar, sólo aprender a estar en silencio, quieto y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para ser descubierto. Él no tiene otra alternativa; caerá en éxtasis a tus pies".
La abundancia del universo - la espléndida exhibición y riqueza del universo - es una expresión de la mente
creativa de la naturaleza. Cuanto más sintonizados estemos con la mente de la naturaleza, mayor acceso
tendremos a su creatividad infinita e ilimitada. Pero primero debemos dejar atrás la turbulencia de nuestro diálogo interno, a fin de poder conectarnos con esa mente rica, abundante, infinita y creativa. Y entonces crearemos la posibilidad de una actividad dinámica, pero manteniendo al mismo tiempo la quietud de la mente eterna, ilimitada y creativa. Esta exquisita combinación de la mente silenciosa, ilimitada e infinita con la mente dinámica, limitada
e individual, es el equilibrio perfecto de la quietud y el movimiento simultáneos, el cual puede crear cualquier cosa que deseemos. Esta coexistencia de los contrarios - quietud y dinamismo al mismo tiempo - nos independiza de las situaciones, las circunstancias, las personas y las cosas que nos rodean.
Cuando reconozcamos calladamente esta coexistencia exquisita de los contrarios, nos alinearemos con el mundo de la energía - el caldo cuántico, la cosa inmaterial que constituye la fuente del mundo material. Este mundo de energía es fluido, dinámico, flexible, cambiante, y está siempre en movimiento. Pero, al mismo tiempo, es quieto, callado, eterno, silencioso y no cambia.
La quietud en sí constituye la potencia para crear; el movimiento en sí es la creatividad reducida a un determinado aspecto de su expresión. Pero la combinación de quietud y movimiento nos permite dar rienda suelta a la creatividad en todas las direcciones - a donde quiera que el poder de nuestra atención nos lleve.
A donde quiera que vayamos en medio del movimiento y la actividad, llevemos con nosotros la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura.
CÓMO APLICAR LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
Pondré a funcionar la ley de la. potencialidad pura comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura destinando tiempo todos los días a estar en
silencio, limitándome sólo a ser. También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día,
aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.
2) Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la
inteligencia que reside en cada cosa viviente. Me sentaré en silencio a observar una puesta del sol, o a escuchar el ruido del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
3) Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.
CAPITULO 1 DEL LIBRO "LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DEL ÉXITO"
La fuente de toda creación es la conciencia pura... la potencialidad pura que busca expresarse para pasar
de lo inmanifiesto a lo manifiesto.
Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el
poder que lo expresa todo en el universo.En el principio no había existencia ni inexistencia; todo este mundo era energía sin manifestarse...
El Ser único respiraba, sin respiración, por su propio poder. Nada más existía...
- Himno de la Creación, Rig Veda
La primera ley espiritual del éxito es la ley de la potencialidad pura. Se basa en el hecho de que, en nuestro
estado esencial, somos conciencia pura. La conciencia pura es potencialidad pura; es el campo de todas las
posibilidades y de la creatividad infinita. La conciencia pura es nuestra esencia espiritual. Siendo infinita e
ilimitada, también es felicidad pura. Otros atributos de la conciencia son el conocimiento puro, el silencio infinito, el equilibrio perfecto, la invencibilidad, la simplicidad y la dicha. Ésa es nuestra naturaleza esencial; una
naturaleza de potencialidad pura.
Cuando descubrimos nuestra naturaleza esencial y sabemos quién somos realmente, ese solo conocimiento
encierra la capacidad de convertir en realidad todos nuestros sueños, porque somos la posibilidad eterna, el
potencial inconmensurable de todo lo que fue, es y será. La ley de la potencialidad pura también podría
denominarse ley de la unidad, porque sustentando la infinita diversidad de la vida está la unidad de un solo espíritu omnipresente. No existe separación entre nosotros y ese campo de energía. El campo de la potencialidad pura es nuestro propio yo. Y cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de ese campo de potencialidad pura.
Vivir de acuerdo con nuestro yo, en una constante auto-referencia, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los objetos de nuestra experiencia. Lo contrario de la auto-referencia es la referencia al objeto. Cuando vivimos según la referencia al objeto, estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias,
y las personas y las cosas que nos rodean. Cuando vivimos según la referencia al objeto, buscamos
constantemente la aprobación de los demás. Nuestros pensamientos y comportamientos esperan
constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo.
Sentimos intensa necesidad de tener poder externo. La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener poder externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el poder del yo, o poder real. Cuando experimentamos el poder del yo no hay temor, no hay necesidad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, el punto de referencia interno es el ego. Sin embargo, el ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos
desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación; quiere controlar, y se apoya en el poder porque vive en el temor.
Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces.
Ésa es la diferencia esencial entre la referencia al objeto y la auto-referencia. En la auto-referencia,
experimentamos nuestro verdadero ser, el cual no les teme a los desafíos, respeta a todo el mundo y no se siente
inferior a nadie. Por tanto, el poder del yo es el verdadero poder.
El poder basado en la referencia al objeto, en cambio, es falso. Siendo un poder que se basa en el ego, existe
únicamente mientras exista el objeto de referencia. Si uno tiene cierto título - si es el presidente del país o el
presidente de la junta directiva de una corporación - o si tiene muchísimo dinero, el poder de que disfruta está
ligado al título, al cargo o al dinero. El poder basado en el ego dura solamente lo que duran esas cosas. Apenas desaparezcan el título, el cargo y el dinero, desaparecerá el poder.
Por otra parte, el poder del yo es permanente porque se basa en el conocimiento del yo, y este poder tiene ciertas características: Atrae la gente hacia nosotros y también atrae las cosas que deseamos. Él magnetiza a
las personas, las situaciones y las circunstancias en apoyo de nuestros deseos. Esto es lo que se conoce
también como apoyo de las leyes de la naturaleza. Es el apoyo de la divinidad; es el apoyo que se deriva de estar en un estado de gracia. Este poder es tal que disfrutamos de un vínculo con la gente y la gente disfruta de un vínculo con nosotros. Es el poder de establecer lazos - lazos que emanan del verdadero amor.
¿Cómo podemos aplicar la ley de la potencialidad pura, el campo de todas las posibilidades, en nuestra vida? Si queremos disfrutar de los beneficios del campo de la potencialidad pura, si queremos utilizar plenamente la
creatividad inherente a la conciencia pura, debemos tener acceso a ella. Una manera de tener acceso al campo de la potencialidad pura es por medio de la práctica diaria del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar.
Pasar algún tiempo en contacto con la naturaleza también nos brinda acceso a las cualidades inherentes al
campo: creatividad infinita, libertad y felicidad.
Practicar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar. También significa renunciar periódicamente a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer. Si nunca nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea una turbulencia en nuestro diálogo interno.
Destinemos un corto tiempo de vez en cuando a experimentar el silencio. O sencillamente comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo todos los días. Podrían ser dos horas, o si eso nos parece mucho, hagámoslo durante una hora. Y de vez en cuando dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana.
¿Qué sucede cuando entramos en esta experiencia del silencio? En un principio, nuestro diálogo interno se vuelve todavía más turbulento. Sentimos la necesidad apremiante de decir cosas. He conocido personas que llegan a la
desesperación total el primer o el segundo día que se consagran a guardar silencio durante un período prolongado.
Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad. Pero a medida que perseveran en la
experiencia, su diálogo interno comienza a callar. Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo - el espíritu, el que decide - no desea hablar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo interior, empezamos a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.
Practicar el silencio periódicamente, en el momento que más nos acomode, es una manera de experimentar la
ley de la potencialidad pura. Otra manera es dedicar un tiempo todos los días a la meditación. Lo ideal es meditar por lo menos durante treinta minutos por la mañana y treinta minutos por la noche. Por medio de la meditación aprenderemos a experimentar el campo del silencio puro y la conciencia pura. En ese campo del silencio puro
está el campo de la correlación infinita, el campo del poder organizador infinito, el terreno último de la creacióndonde todo está conectado inseparablemente con todo lo demás.
En la quinta ley espiritual, la ley de la. intención y el deseo, aprenderemos la manera de introducir un leve impulso de intención en este campo para que la realización de nuestros deseos tenga lugar espontáneamente. Pero primero debemos tener la experiencia de la quietud. La quietud es el primer requisito para manifestar nuestros deseos, porque en la quietud reside nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura, el cual puede organizar una infinidad de detalles para nosotros.
Imaginemos que lanzamos una piedra pequeña en un pozo de agua y observamos las ondas que se forman. Al rato, cuando las ondas desaparezcan y el agua quede quieta, quizás lancemos otra piedra. Eso es exactamente
lo que hacemos cuando entramos en el campo del silencio puro e introducimos nuestra intención. En ese
silencio, hasta la menor intención avanzará formando ondas por el terreno subyacente de la conciencia universal, el cual conecta todo con todo lo demás. Pero si no experimentamos la quietud de la conciencia, si nuestra mente es como un océano turbulento, podríamos lanzar en él todo el edificio Empire State sin ver efecto alguno. La Biblia dice: "Calla, y sabrás que soy Dios". Esto es algo que sólo se puede lograr a través de la meditación.
Otra manera de entrar en el campo de la potencialidad pura es por medio de la práctica del hábito de no juzgar.
juzgar es evaluar constantemente las cosas para clasificarlas como correctas o incorrectas, buenas o malas.
Cuando estamos constantemente evaluando, clasificando, rotulando y analizando, creamos mucha turbulencia en nuestro diálogo interno. Esa turbulencia frena la energía que fluye entre nosotros y el campo de la potencialidad pura. Literalmente, comprimimos el espacio entre un pensamiento y otro.
Ese espacio es nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura. Es el estado de conciencia pura, el
espacio silencioso entre los pensamientos, la quietud interior que nos conecta con el poder verdadero. Y cuando comprimimos el espacio, reducimos nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
En Un curso de milagros hay una oración que dice: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda". El hábito de no
juzgar crea silencio en la mente. Por tanto, es buena idea comenzar el día con esa afirmación. Y durante todo el día, recordémosla cada vez que nos sorprendamos juzgando. Si nos parece muy difícil practicar este
procedimiento durante todo el día, entonces sencillamente digámonos: "No juzgaré nada durante las próximas dos horas" o "Durante la próxima hora, pondré en práctica el hábito de no formar juicios". Después podremos ampliar gradualmente el tiempo.
Por medio del silencio, de la meditación y del hábito de no juzgar, tendremos acceso a la primera ley, la ley de la potencialidad pura. Una vez que logremos este acceso, podremos agregar un cuarto componente a esta práctica:
pasar regularmente un tiempo en contacto directo con la naturaleza. Pasar un tiempo con la naturaleza nos
permitirá sentir la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas de la vida, y experimentar un
sentimiento de unidad con todas las cosas de la vida. Trátese de un arroyo, un bosque, una montaña, un lago o del mar, esa conexión con la inteligencia de la naturaleza también nos ayudará a lograr el acceso al campo de la potencialidad pura.
Debemos aprender a ponernos en contacto con la esencia más íntima de nuestro ser. Esa verdadera esencia está más allá del ego. No teme; es libre; es inmune a la crítica; no retrocede ante ningún desafío. No es inferior ni superior a nadie, y está llena de magia, misterio y encanto.
El acceso a nuestra esencia verdadera también nos permitirá mirarnos en el espejo de las relaciones
interpersonales, porque toda relación es un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos. Si, por
ejemplo, nos sentimos culpables, temerosos o inseguros con respecto al dinero, al éxito o a cualquier otra cosa, estos sentimientos serán el reflejo de la culpabilidad, la inseguridad y el temor básicos de nuestra personalidad.
No existe en el mundo ningún dinero o éxito que pueda resolver estos problemas básicos de la existencia;
solamente la intimidad con el yo podrá hacer surgir la verdadera cura. Y cuando estemos bien afianzados en el
conocimiento de nuestro verdadero yo - cuando realmente comprendamos su verdadera naturaleza - jamás nos sentiremos culpables, temerosos o inseguros acerca del dinero, o de la abundancia, o de la realización de nuestros deseos, porque comprenderemos que la esencia de toda riqueza material es la energía vital, la potencialidad pura; y la potencialidad pura es nuestra naturaleza intrínseca.
A medida que logremos más y más acceso a nuestra verdadera naturaleza, también iremos teniendo
espontáneamente pensamientos creativos, porque el campo de la potencialidad pura es también el de la
creatividad infinita y el del conocimiento puro. Franz Kafka, el poeta y filósofo austriaco, dijo alguna vez: "No hay necesidad de salir de la habitación. Basta con sentarse a la mesa y escuchar. Ni siquiera es necesario escuchar, sólo esperar. Ni siquiera hay que esperar, sólo aprender a estar en silencio, quieto y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para ser descubierto. Él no tiene otra alternativa; caerá en éxtasis a tus pies".
La abundancia del universo - la espléndida exhibición y riqueza del universo - es una expresión de la mente
creativa de la naturaleza. Cuanto más sintonizados estemos con la mente de la naturaleza, mayor acceso
tendremos a su creatividad infinita e ilimitada. Pero primero debemos dejar atrás la turbulencia de nuestro diálogo interno, a fin de poder conectarnos con esa mente rica, abundante, infinita y creativa. Y entonces crearemos la posibilidad de una actividad dinámica, pero manteniendo al mismo tiempo la quietud de la mente eterna, ilimitada y creativa. Esta exquisita combinación de la mente silenciosa, ilimitada e infinita con la mente dinámica, limitada
e individual, es el equilibrio perfecto de la quietud y el movimiento simultáneos, el cual puede crear cualquier cosa que deseemos. Esta coexistencia de los contrarios - quietud y dinamismo al mismo tiempo - nos independiza de las situaciones, las circunstancias, las personas y las cosas que nos rodean.
Cuando reconozcamos calladamente esta coexistencia exquisita de los contrarios, nos alinearemos con el mundo de la energía - el caldo cuántico, la cosa inmaterial que constituye la fuente del mundo material. Este mundo de energía es fluido, dinámico, flexible, cambiante, y está siempre en movimiento. Pero, al mismo tiempo, es quieto, callado, eterno, silencioso y no cambia.
La quietud en sí constituye la potencia para crear; el movimiento en sí es la creatividad reducida a un determinado aspecto de su expresión. Pero la combinación de quietud y movimiento nos permite dar rienda suelta a la creatividad en todas las direcciones - a donde quiera que el poder de nuestra atención nos lleve.
A donde quiera que vayamos en medio del movimiento y la actividad, llevemos con nosotros la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura.
CÓMO APLICAR LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
Pondré a funcionar la ley de la. potencialidad pura comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura destinando tiempo todos los días a estar en
silencio, limitándome sólo a ser. También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día,
aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.
2) Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la
inteligencia que reside en cada cosa viviente. Me sentaré en silencio a observar una puesta del sol, o a escuchar el ruido del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
3) Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.
CAPITULO 1 DEL LIBRO "LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DEL ÉXITO"
jueves, 10 de diciembre de 2009
Rejuvenezca y viva más tiempo 10 Pasos para retardar el envejecimiento
“Rejuvenezca y viva más tiempo es un maravilloso viaje a través del milagro de rejuvenecer, concebido por dos de los más reconocidos médicos y pensadores de nuestro tiempo. Este libro le brinda todas las herramientas que necesita para revertir su edad biológica. Deje a un lado su escepticismo y observe cómo al aplicar este programa rejuvenece más y más cada día. Éste es el mejor libro sobre la materia.”
Rejuvenezca y viva más tiempo es un manual práctico para renovarse. Presenta un fácil programa de diez pasos para revertir el envejecimiento. Con él aprenderá como mantener la mente joven, cultivar la flexibilidad, reactivar la energía sexual, fortalecer el sistema inmunológico, cambiar sus percepciones, y mucho más.
Al practicar diariamente el programa de Rejuvenezca y viva más tiempo observará de inmediato mejorías tanto físicas como emocionales y sentirá el bienestar que trae consigo el cambio de estilo de vida. Y a medida que va rejuveneciendo, notará cómo se va volviendo más vital, más creativo y más amoroso.
Hace más de una década, Deepak Chopra, M.D., fundador de El centro Chopra para el bienestar, se convirtió en el pionero de la medicina integral. Sus observaciones han revaluado nuestra definición de salud, al considerar al cuerpo, la mente y el espíritu como componentes de un todo. Sus libros, que incluyen Las siete leyes espirituales del éxito y El perdón, entre otros, se han convertido en bestsellers internacionales y clásicos en su género.
David Simón, M.D., es médico neurólogo de la Universidad de Chicago y experto en Ayurveda, el sistema médico tradicional que tiene sus orígenes en la India. Es cofundador de El centro Chopra para el bienestar, donde actualmente se desempeña como director médico. Es autor de
varios libros, entre los que se encuentran The Wisdom of Healing, Return to Wholeness y Chopra
Center Herbal Handbook
Contenido
Introducción 4
1 Libérese de las cadenas del condicionamiento 6
2 Revierta su edad biológica modificando sus percepciones 12
3 Revierta su edad biológica por medio de dos formas de descanso profundo: reposo consciente y sueño reparador 19
4 Revierta su edad biológica nutriendo su cuerpo amorosamente por medio de una
alimentación sana 27
5 Revierta su edad biológica utilizando sabiamente los complementos nutricionales 36
6 Revierta su edad biológica mejorando la integración entre su mente y su cuerpo 46
7 Revierta su edad biológica por medio del ejercicio 54
8 Revierta su edad biológica eliminando las toxinas de su vida 61
9 Revierta su edad biológica cultivando la flexibilidad y la creatividad en la conciencia 71
10 Revierta su edad biológica por medio del amor 79
11 Revierta su edad biológica manteniendo la mente joven 87
Epílogo 95
Recetas para rejuvenecer y vivir más tiempo 98
Agradecimientos 121
Traducción de Adriana de Hassan. —2002. 288 p.; 23 cm.
La información presentada en este libro pretende ayudarle a mejorar su bienestar integral. No
sustituye el cuidado médico especializado. Si usted presenta alguna condición médica
específica, por favor consulte con su médico antes de introducir algún cambio en su estilo de
vida.
Título original en inglés: GROW YOUNGER, LIVE LONGER
10 Steps to Reserve Aging de Deepak Chopra, M.D. & David Simón, M.D.
2001
miércoles, 2 de diciembre de 2009
LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECT
LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO
Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera...
Cosechamos lo que sembramos.
Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es
también alegría y éxito.
El karma es la afirmación eterna del libre albedrío... Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos
son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor.
SWAMI VIVEKANANDA
La tercera ley espiritual del éxito es la ley del karma. El "karma" es a la vez la acción y la consecuencia de esa
acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a
nosotros de igual manera. No es desconocida la ley del karma; todo el mundo ha oído la expresión "Cosechamos
lo que sembramos". Es obvio que si deseamos crear felicidad en nuestra vida, debemos aprender a sembrar las
semillas de la felicidad. Así, el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes.
En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posibilidades, donde tenemos acceso a un número infinito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto, no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos.
Si yo insultara a alguien, lo más seguro es que esa persona optara por ofenderse. Si yo le hiciera un cumplido, lo más probable es que optara por sentirse complacida o halagada. Pero pensemos en esto: siempre hay una
opción. Yo podría insultarla, y esa persona podría optar por no ofenderse. Yo podría hacerle un cumplido, y ella podría optar por no permitir que mi elogio la afectara.
En otras palabras, la mayoría de nosotros - aunque escogedores de opciones infinitas - nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las
circunstancias, en forma de comportamientos predecibles. Estos reflejos condicionados son como los de Pávlov.
Pávlov se hizo famoso por demostrar que si se le da algo de comer a un perro cada vez que suena una campana, pronto el perro comienza a salivar cuando oye la campana, porque asocia un estímulo al otro.
La mayoría de nosotros, como consecuencia del condicionamiento, respondemos de manera repetitiva y
predecible a los estímulos de nuestro medio ambiente. Al parecer, nuestras reacciones son provocadas
automáticamente por las personas y por las circunstancias, y así olvidamos que esas reacciones son opciones
que escogemos en cada momento de nuestra existencia. Sucede simplemente que escogemos esas opciones
inconscientemente.
Si nos detenemos un momento y observamos las opciones que escogemos en el instante mismo en que las
escogemos, ese simple acto de convertirnos en espectadores nos permite sacar todo el proceso del reino del
inconsciente para traerlo al reino de la conciencia. Este procedimiento de elección y de observación conscientes da mucho poder.
Cuando hagamos una elección - cualquier elección - hagámonos dos preguntas. En primer lugar: "¿Cuáles son
las consecuencias de escoger este camino?" El corazón nos lo dirá inmediatamente. Y en segundo lugar:
"¿Traerá esta decisión que estoy tomando felicidad para mí y para quienes me rodean?" Si la respuesta es
afirmativa, sigamos adelante. Si la respuesta es negativa, si se trata de una opción que nos traerá sufrimiento a
nosotros o a quienes nos rodean, abstengámonos de escoger ese camino. Es así de sencillo. Solamente hay una opción, entre el número infinito de opciones que se presentan a cada segundo, que puede traernos felicidad a nosotros y a quienes nos rodean. Elegir esta opción produce una forma de comportamiento que se conoce con el nombre de acción correcta espontánea. La acción correcta espontánea es la acción apropiada que se toma en el momento oportuno. Es la respuesta correcta a cada situación, en el momento en que se presenta. Es la acción que nos nutre, a nosotros y a todas las demás personas a quienes ella afecta.
El universo tiene un mecanismo muy interesante para ayudarnos a tomar decisiones correctas espontáneamente.
Este mecanismo se relaciona con las sensaciones del cuerpo, las cuales son de dos tipos: de bienestar o de
malestar. En el instante mismo en que estemos tomando una decisión conscientemente, prestemos atención a
nuestro cuerpo y preguntémosle: "¿Qué pasa si opto por esto?" Si el cuerpo nos envía un mensaje de bienestar, es la decisión correcta; si da señales de malestar, entonces no es el camino apropiado.
Algunas personas sienten el mensaje de bienestar o malestar en la zona del plexo solar, pero la mayor parte de la gente lo siente en el área del corazón. Prestemos conscientemente atención al corazón y preguntémosle qué
debemos hacer. Después esperemos la respuesta - una respuesta física en forma de sensación. Podrá estar en el nivel más sutil de sensación, pero estará ahí, en nuestro cuerpo.
Sólo el corazón sabe la respuesta correcta. La mayoría de las personas piensan que el corazón es sensiblero y
sentimental, pero no es así. El corazón es intuitivo; es holístico, es contextual, es relacional. No se orienta a
perder o a ganar. Tiene acceso al computador cósmico - el campo de la potencialidad pura, del conocimiento puro y del infinito poder organizador - y toma todo en cuenta. En algunas ocasiones, quizás no parezca razonable, pero la verdad es que su capacidad de computación es mucho más exacta y mucho más precisa que la de cualquier cosa que se encuentre dentro de los límites del pensamiento racional.
Podemos utilizar la ley del karma para crear dinero y abundancia, y hacer que todas las cosas buenas fluyan
hacia nosotros cuando lo deseemos. Pero primero debemos tomar conciencia de que el futuro es el producto de las decisiones que tomamos en cada momento de nuestra vida. Si hacemos esto con regularidad, estaremos utilizando plenamente la ley del karma. Cuanto más traigamos nuestras decisiones al plano de la conciencia, más podremos escoger aquellas opciones que sean correctas espontáneamente - tanto para nosotros como para quienes nos rodean.
¿Qué pasa con el karma del pasado y cómo influye en nosotros ahora? Con respecto al karma pasado, se
pueden hacer tres cosas: La primera es pagar las deudas kármicas. La mayoría de la gente escoge hacer esto - inconscientemente, claro está. Ésta también puede ser nuestra opción. Algunas veces, el pago de esas deudas implica mucho sufrimiento, pero la ley del karma dice que en el universo jamás queda una deuda pendiente. El sistema contable de este universo es perfecto, y todo es un intercambio constante, de un lado a otro, de energía.
La segunda posibilidad es transformar o convertir el karma en una experiencia más deseable. Éste es un proceso muy interesante, en el cual uno se pregunta, mientras paga la deuda kármica: "¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Por qué me está sucediendo esto y cuál es el mensaje que el universo trata de comunicarme?
¿Cómo puedo hacer que esta experiencia sea útil para mis congéneres los seres humanos?"
Haciendo esto, buscamos el principio de la oportunidad, para luego unirlo con nuestro dharma, o sea el propósito de nuestra vida, del cual hablaremos en la séptima ley espiritual del éxito. Esto nos permite convertir el karma en una nueva experiencia.
Si, por ejemplo, nos fracturamos una pierna practicando un deporte, podríamos preguntarnos: "¿Qué puedo
aprender de esta experiencia? ¿Cuál es el mensaje que el universo trata de comunicarme?" Quizás el mensaje
sea que necesitamos tomar las cosas con calma y tener más cuidado o prestar más atención a nuestro cuerpo la próxima vez. Y si nuestro dharma es enseñar a otros lo que sabemos, entonces al preguntarnos: "¿Cómo puedo hacer que esta experiencia sea útil para mis congéneres los seres humanos?", podríamos optar por compartir lo que aprendimos escribiendo un libro sobre la manera de practicar deportes sin riesgo; o podríamos diseñar un zapato especial o un protector para las piernas que evitara ese tipo de lesión.
De este modo, a la vez que pagamos nuestra deuda kármica, habremos convertido la adversidad en un beneficio que puede traernos riqueza y realización. En eso consiste la transformación del karma en una experiencia positiva. En realidad, no nos hemos librado de nuestro karma, pero podemos aprovechar un episodio kármico para crear un karma nuevo y positivo a partir de él.
La tercera manera de enfrentar el karma es trascendiéndolo. Trascender el karma es independizarse de él. La
manera de trascender el karma es entrar constantemente en el espacio de la conciencia pura para sentir el yo, el espíritu. Es como lavar un trapo sucio en una corriente de agua; cada vez que se lava, desaparecen algunas manchas, y si se lava una y otra vez, cada vez queda más limpio. Limpiamos o trascendemos el karma entrando y saliendo del espacio de la conciencia pura. Esto, claro está, se hace mediante la práctica de la meditación.
Todos los actos son episodios kármicos; beber una taza de café es un episodio kármico. Esa acción genera
recuerdo, y el recuerdo tiene la capacidad o la potencia de generar deseo, y el deseo genera nuevamente una
acción. El sistema operacional del alma consta de karma, recuerdo y deseo. El alma es un haz de conciencia en el cual residen las semillas del karma, el recuerdo y el deseo. Cuando tomamos conciencia de esto, nos
convertimos en generadores de realidad conscientes. Tomando conciencia de las elecciones que hacemos,
comenzamos a generar acciones que encierran un proceso de evolución tanto para nosotros como para todos los que nos rodean. Y eso es todo lo que necesitamos hacer.
Mientras el karma sea evolutivo - tanto para el yo como para todos los afectados por el yo - los frutos del karma serán la felicidad y el éxito.
CÓMO APLICAR LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO
Pondré a funcionar la ley del karma comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones,
las traeré a mi conciencia. Sabré que la mejor manera de prepararme para cualquier momento en el futuro es
estar totalmente consciente en el presente.
2) Siempre que haga una elección me formularé dos preguntas: "¿Cuáles son las consecuencias de esta
decisión?" y "¿Traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará?"
3) Después le pediré orientación a mi corazón, y me dejaré guiar por su mensaje de bienestar o de malestar. Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor. Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior. Esta orientación me permitirá tomar
espontáneamente decisiones correctas tanto para mí como para todos los que me rodean.
Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera...
Cosechamos lo que sembramos.
Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es
también alegría y éxito.
El karma es la afirmación eterna del libre albedrío... Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos
son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor.SWAMI VIVEKANANDA
La tercera ley espiritual del éxito es la ley del karma. El "karma" es a la vez la acción y la consecuencia de esa
acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a
nosotros de igual manera. No es desconocida la ley del karma; todo el mundo ha oído la expresión "Cosechamos
lo que sembramos". Es obvio que si deseamos crear felicidad en nuestra vida, debemos aprender a sembrar las
semillas de la felicidad. Así, el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes.
En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posibilidades, donde tenemos acceso a un número infinito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto, no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos.
Si yo insultara a alguien, lo más seguro es que esa persona optara por ofenderse. Si yo le hiciera un cumplido, lo más probable es que optara por sentirse complacida o halagada. Pero pensemos en esto: siempre hay una
opción. Yo podría insultarla, y esa persona podría optar por no ofenderse. Yo podría hacerle un cumplido, y ella podría optar por no permitir que mi elogio la afectara.
En otras palabras, la mayoría de nosotros - aunque escogedores de opciones infinitas - nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las
circunstancias, en forma de comportamientos predecibles. Estos reflejos condicionados son como los de Pávlov.
Pávlov se hizo famoso por demostrar que si se le da algo de comer a un perro cada vez que suena una campana, pronto el perro comienza a salivar cuando oye la campana, porque asocia un estímulo al otro.
La mayoría de nosotros, como consecuencia del condicionamiento, respondemos de manera repetitiva y
predecible a los estímulos de nuestro medio ambiente. Al parecer, nuestras reacciones son provocadas
automáticamente por las personas y por las circunstancias, y así olvidamos que esas reacciones son opciones
que escogemos en cada momento de nuestra existencia. Sucede simplemente que escogemos esas opciones
inconscientemente.
Si nos detenemos un momento y observamos las opciones que escogemos en el instante mismo en que las
escogemos, ese simple acto de convertirnos en espectadores nos permite sacar todo el proceso del reino del
inconsciente para traerlo al reino de la conciencia. Este procedimiento de elección y de observación conscientes da mucho poder.
Cuando hagamos una elección - cualquier elección - hagámonos dos preguntas. En primer lugar: "¿Cuáles son
las consecuencias de escoger este camino?" El corazón nos lo dirá inmediatamente. Y en segundo lugar:
"¿Traerá esta decisión que estoy tomando felicidad para mí y para quienes me rodean?" Si la respuesta es
afirmativa, sigamos adelante. Si la respuesta es negativa, si se trata de una opción que nos traerá sufrimiento a
nosotros o a quienes nos rodean, abstengámonos de escoger ese camino. Es así de sencillo. Solamente hay una opción, entre el número infinito de opciones que se presentan a cada segundo, que puede traernos felicidad a nosotros y a quienes nos rodean. Elegir esta opción produce una forma de comportamiento que se conoce con el nombre de acción correcta espontánea. La acción correcta espontánea es la acción apropiada que se toma en el momento oportuno. Es la respuesta correcta a cada situación, en el momento en que se presenta. Es la acción que nos nutre, a nosotros y a todas las demás personas a quienes ella afecta.
El universo tiene un mecanismo muy interesante para ayudarnos a tomar decisiones correctas espontáneamente.
Este mecanismo se relaciona con las sensaciones del cuerpo, las cuales son de dos tipos: de bienestar o de
malestar. En el instante mismo en que estemos tomando una decisión conscientemente, prestemos atención a
nuestro cuerpo y preguntémosle: "¿Qué pasa si opto por esto?" Si el cuerpo nos envía un mensaje de bienestar, es la decisión correcta; si da señales de malestar, entonces no es el camino apropiado.
Algunas personas sienten el mensaje de bienestar o malestar en la zona del plexo solar, pero la mayor parte de la gente lo siente en el área del corazón. Prestemos conscientemente atención al corazón y preguntémosle qué
debemos hacer. Después esperemos la respuesta - una respuesta física en forma de sensación. Podrá estar en el nivel más sutil de sensación, pero estará ahí, en nuestro cuerpo.
Sólo el corazón sabe la respuesta correcta. La mayoría de las personas piensan que el corazón es sensiblero y
sentimental, pero no es así. El corazón es intuitivo; es holístico, es contextual, es relacional. No se orienta a
perder o a ganar. Tiene acceso al computador cósmico - el campo de la potencialidad pura, del conocimiento puro y del infinito poder organizador - y toma todo en cuenta. En algunas ocasiones, quizás no parezca razonable, pero la verdad es que su capacidad de computación es mucho más exacta y mucho más precisa que la de cualquier cosa que se encuentre dentro de los límites del pensamiento racional.
Podemos utilizar la ley del karma para crear dinero y abundancia, y hacer que todas las cosas buenas fluyan
hacia nosotros cuando lo deseemos. Pero primero debemos tomar conciencia de que el futuro es el producto de las decisiones que tomamos en cada momento de nuestra vida. Si hacemos esto con regularidad, estaremos utilizando plenamente la ley del karma. Cuanto más traigamos nuestras decisiones al plano de la conciencia, más podremos escoger aquellas opciones que sean correctas espontáneamente - tanto para nosotros como para quienes nos rodean.
¿Qué pasa con el karma del pasado y cómo influye en nosotros ahora? Con respecto al karma pasado, se
pueden hacer tres cosas: La primera es pagar las deudas kármicas. La mayoría de la gente escoge hacer esto - inconscientemente, claro está. Ésta también puede ser nuestra opción. Algunas veces, el pago de esas deudas implica mucho sufrimiento, pero la ley del karma dice que en el universo jamás queda una deuda pendiente. El sistema contable de este universo es perfecto, y todo es un intercambio constante, de un lado a otro, de energía.
La segunda posibilidad es transformar o convertir el karma en una experiencia más deseable. Éste es un proceso muy interesante, en el cual uno se pregunta, mientras paga la deuda kármica: "¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Por qué me está sucediendo esto y cuál es el mensaje que el universo trata de comunicarme?
¿Cómo puedo hacer que esta experiencia sea útil para mis congéneres los seres humanos?"
Haciendo esto, buscamos el principio de la oportunidad, para luego unirlo con nuestro dharma, o sea el propósito de nuestra vida, del cual hablaremos en la séptima ley espiritual del éxito. Esto nos permite convertir el karma en una nueva experiencia.
Si, por ejemplo, nos fracturamos una pierna practicando un deporte, podríamos preguntarnos: "¿Qué puedo
aprender de esta experiencia? ¿Cuál es el mensaje que el universo trata de comunicarme?" Quizás el mensaje
sea que necesitamos tomar las cosas con calma y tener más cuidado o prestar más atención a nuestro cuerpo la próxima vez. Y si nuestro dharma es enseñar a otros lo que sabemos, entonces al preguntarnos: "¿Cómo puedo hacer que esta experiencia sea útil para mis congéneres los seres humanos?", podríamos optar por compartir lo que aprendimos escribiendo un libro sobre la manera de practicar deportes sin riesgo; o podríamos diseñar un zapato especial o un protector para las piernas que evitara ese tipo de lesión.
De este modo, a la vez que pagamos nuestra deuda kármica, habremos convertido la adversidad en un beneficio que puede traernos riqueza y realización. En eso consiste la transformación del karma en una experiencia positiva. En realidad, no nos hemos librado de nuestro karma, pero podemos aprovechar un episodio kármico para crear un karma nuevo y positivo a partir de él.
La tercera manera de enfrentar el karma es trascendiéndolo. Trascender el karma es independizarse de él. La
manera de trascender el karma es entrar constantemente en el espacio de la conciencia pura para sentir el yo, el espíritu. Es como lavar un trapo sucio en una corriente de agua; cada vez que se lava, desaparecen algunas manchas, y si se lava una y otra vez, cada vez queda más limpio. Limpiamos o trascendemos el karma entrando y saliendo del espacio de la conciencia pura. Esto, claro está, se hace mediante la práctica de la meditación.
Todos los actos son episodios kármicos; beber una taza de café es un episodio kármico. Esa acción genera
recuerdo, y el recuerdo tiene la capacidad o la potencia de generar deseo, y el deseo genera nuevamente una
acción. El sistema operacional del alma consta de karma, recuerdo y deseo. El alma es un haz de conciencia en el cual residen las semillas del karma, el recuerdo y el deseo. Cuando tomamos conciencia de esto, nos
convertimos en generadores de realidad conscientes. Tomando conciencia de las elecciones que hacemos,
comenzamos a generar acciones que encierran un proceso de evolución tanto para nosotros como para todos los que nos rodean. Y eso es todo lo que necesitamos hacer.
Mientras el karma sea evolutivo - tanto para el yo como para todos los afectados por el yo - los frutos del karma serán la felicidad y el éxito.
CÓMO APLICAR LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO
Pondré a funcionar la ley del karma comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones,
las traeré a mi conciencia. Sabré que la mejor manera de prepararme para cualquier momento en el futuro es
estar totalmente consciente en el presente.
2) Siempre que haga una elección me formularé dos preguntas: "¿Cuáles son las consecuencias de esta
decisión?" y "¿Traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará?"
3) Después le pediré orientación a mi corazón, y me dejaré guiar por su mensaje de bienestar o de malestar. Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor. Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior. Esta orientación me permitirá tomar
espontáneamente decisiones correctas tanto para mí como para todos los que me rodean.
domingo, 29 de noviembre de 2009
¿ Que es la ley del dar ?
El universo opera por medio de un intercambio dinámico... Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo
de la energía en el universo. Y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.
Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas, soplando a través de ella melodías siempre nuevas...
Tus dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan los siglos, y tú continúas vertiendo, y
- RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali.
La segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través de un intercambio dinámico. Nada es estático. Nuestro cuerpo está en intercambio dinámico y constante-con el cuerpo del universo; nuestra mente mantiene una interacción dinámica con la mente del cosmos; nuestra energía es una expresión de la energía del cosmos.
El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia. Esta armoniosa interacción de los elementos y las fuerzas de la vida opera a través de la ley del dar. Puesto que nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un constante y dinámico intercambio, frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular, comienza a coagularse y a estancarse. Por ello debemos dar y recibir a fin de mantener la riqueza y la afluencia* - o cualquier cosa que deseemos en la vida - circulando permanentemente.
La palabra "afluencia" viene de la raíz latina afflúere que significa "fluir hacia". La palabra afluencia significa "fluir en abundancia". El dinero realmente es un símbolo de la energía vital que intercambiamos, y de la energía vital que utilizamos como consecuencia del servicio que le * prestamos al universo. Al dinero también se le llama moneda "corriente", nombre que refleja igualmente la naturaleza fluida de la energía. La palabra "corriente" viene del latín cúrrere que significa "correr" o "fluir".
Por tanto, si impedimos la circulación del dinero - si nuestra única intención es acaparar el dinero y aferrarnos a él -, impediremos también, puesto que el dinero es energía vital, que éste vuelva a circular en nuestra vida. Para que esa energía fluya constantemente hacia nosotros, debemos mantenerla en circulación. Al igual que un río, el dinero debe mantenerse en movimiento, o de lo contrario comienza a estancarse, a obstruir, a sofocar y a estrangular su propia fuerza vital. La circulación lo mantiene vivo y vital.
Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.
En toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil. A través de su acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material.
Cuanto más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena recibirse. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regañadientes, no hay energía detrás de nuestro acto de dar.
Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre - la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.
En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos alegría, démosles alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. En realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean. Este principio funciona igualmente bien para las personas, las empresas, las sociedades y las naciones. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida.
Incluso la sola idea de dar, el simple deseo, o una sencilla oración, tienen el poder de afectar a los demás. Esto se debe a que nuestro cuerpo, reducido a su estado esencial, es un haz individual de energía e información en medio de un universo de energía e información. Somos haces indivi duales de conciencia en medio de un universo consciente. La palabra "conciencia" implica mucho más que energía e información - implica una energía y una información que viven en forma de pensamiento. Por tanto, somos haces de pensamiento en medio de un universo pensante. Y el pensamiento tiene el poder de transformar.
La vida es la danza eterna de la conciencia, que se manifiesta como un intercambio dinámico de impulsos de inteligencia entre el microcosmos y el macrocosmos, entre el cuerpo humano y el cuerpo universal, entre la
mente humana y la mente cósmica.
Cuando aprendemos a dar aquello que buscamos, activamos esa danza y su coreografía con un movimiento
exquisito, enérgico y vital, que constituye el palpitar eterno de la vida.
La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar - de iniciar todo el proceso de circulación - es tomando la decisión de que cada vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo. No es necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración. En realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales. Obsequios como interesarse, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.
Una de las cosas que me enseñaron cuando era niño, y que también les he enseñado a mis hijos, es nunca visitar a alguien sin llevarle algo - no visitemos nunca a alguien sin llevarle un regalo. Sin embargo, uno podría preguntarse: "¿Cómo puedo hacerles regalos a los demás si ahora ni siquiera tengo suficiente para mí?" Podemos regalar una flor; una sola flor. Podemos llevar una nota o una tarjeta que exprese algo sobre nuestros sentimientos hacia la persona a quien visitamos. Podemos llevar un elogio. Podemos llevar una oración.
Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo. Cuanto más demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley. Y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad para dar.
Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las necesidades y deseos. No nos falta nada porque nuestra naturaleza esencial es la potencialidad pura, las posibilidades infinitas. Por consiguiente, debemos saber que ya somos intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero tengamos, porque la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura - es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluyendo la alegría, el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de estas cosas primero - no solamente para nosotros mismos, sino para los demás - todo lo demás nos llegará espontáneamente.
CÓMO APLICAR LA LEY DEL DAR
Pondré a funcionar la ley del dar comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración. Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuentre, para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.
2) Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno. También estaré abierto a recibir de los demás, sea un regalo material, dinero, un elogio o una oración.
3) Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.
sábado, 10 de octubre de 2009
Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino
INTRODUCCIÓN
Aunque el título de este libro es "Las siete leyes espirituales del éxito", bien podría ser "Las siete leyes espirituales de la vida", porque son los mismos principios que la naturaleza emplea para crear todo lo que existe en forma material - todo lo que podemos ver, oír, oler, degustar o tocar.
En Creating Affluence: Wealth Consciousness in the Field of All Possibilities, describí los pasos para llegar a la conciencia de la riqueza sobre la base de una verdadera comprensión de la manera como funciona la naturaleza. Las siete leyes espirituales del éxito constituyen la esencia de esa enseñanza. Cuando este conocimiento se incorpore en nuestra conciencia, tendremos la capacidad de crear una abundancia ilimitada sin esfuerzo alguno, y de experimentar el éxito en todo lo que nos propongamos.
El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito, incluyendo la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los demás. Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual al éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros. Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la naturaleza para crear con espontaneidad, alegría y amor.
El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que la abundancia material, en todas sus manifestaciones, es una de las cosas que nos permite disfrutar más la travesía. Pero el éxito también se compone de salud, energía, entusiasmo por la vida, realización en las relaciones con los demás, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos realizarnos, a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro. En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializarse plenamente. Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso. Es el despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad - no de vez en cuando sino en todo momento - comprenderemos el verdadero significado del éxito.
Antes de definir las siete leyes espirituales, es preciso comprender el concepto de ley. Una ley es el proceso por el cual se manifiesta lo que no se ha manifestado; es el proceso por el cual el observador se convierte en el observado; es el proceso por el cual el que contempla se convierte en paisaje; es el proceso a través del cual el que sueña proyecta el sueño.
Toda la creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el producto de la transformación de lo inmanifiesto en manifiesto. Todo lo que contemplamos viene de lo desconocido. Nuestro cuerpo, el universo físico - todo lo que podemos percibir por medio de los sentidos - es la transformación de lo inmanifiesto, lo desconocido e invisible en lo manifiesto, lo conocido y lo visible.
El universo físico no es otra cosa que el yo plegado sobre sí mismo para experimentarse como espíritu, mente y materia física. En otras palabras, todos los procesos de la creación son procesos por medio de los cuales el yo o la divinidad se expresa. La conciencia en movimiento se manifiesta a través de los objetos del universo, en medio de la danza eterna de la vida.
La fuente de toda creación es la divinidad (o el espíritu); el proceso de creación es la divinidad en movimiento (o la mente); y el objeto de la creación es el universo físico (del cual forma parte nuestro cuerpo). Estos tres componentes de la realidad - espíritu, mente y cuerpo, u observador, proceso de observación y observado - son básicamente la misma cosa. Todos provienen del mismo sitio: el campo de la potencialidad pura, puramente inmanifiesto.
Las leyes físicas del universo representan en realidad todo este proceso de la divinidad en movimiento o de la conciencia en acción. Cuando comprendemos estas leyes y las aplicamos en nuestra vida, todo lo que deseamos puede ser creado, porque las mismas leyes en que se basa la naturaleza. para crear un bosque, o una galaxia, o una estrella o un cuerpo humano, pueden convertir en realidad nuestros deseos más profundos.
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