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jueves, 21 de octubre de 2010

3 grandes verdades

1 -  Si no tienes claro a donde vas, ahí exactamente llegaras.
2 -  Las metas son el ingrediente básico para disfrutar de una vida plena de éxitos y excelencia, en todos lo niveles. Las Metas son la simplificación máxima de lo que quieres lograr en la vida. Tus Metas hablan de quien eres, y cuanta voluntad tienes, en realidad.

3 -  Si no tienes  metas bien establecidas, que cada día inyecten ilusión y motivación en tus venas y en tu corazón, y que aporten orientación y sentido a tu vida, estás viviendo, lamentablemente, por debajo del 50% de tu potencial.
Te estás dejando marchitar en silencio y sin saberlo.
Abre los ojos de una vez... ¡DESPIERTA, ACÉPTALO y ACTÚA AHORA!

martes, 15 de diciembre de 2009

La creacion deliberada

LA ESENCIA DEL DESEO
Extracto del libro “Como crear dinero” de Sanaya Roman y  Duane Packer

Se pueden tener muchas ideas de los objetos específicos, las sumas de dinero y las demás cosas que se desean crear. Algunas de estas cosas te ayudarán a expresar más plenamente tus cualidades superiores y otras no. Puedes aprender a atraer sólo aquellas cosas que sean las mejores herramientas para la expresión de tus cualidades superiores y la satisfacción de tus necesidades más profundas, sintiéndote satisfecho con todo lo que creas.

Debes saber clara­mente lo que quieres. Debes saber la esencia que tu deseo te aportará, las necesidades que satisfará y las cualidades superio­res que puedes expresar más plenamente para satisfacer estas necesidades.

Puedes atraer eficazmente las cosas hacia ti, aunque no conozcas la forma, cantidad o aspecto específico de los objetos deseados. No obstante, es imprescindible que conozcas su esencia. La esencia es la función que quieres que cumpla este objeto, los propósitos para los que lo utilizarás o lo que creas que te puede aportar. Las cosas que te pueden aportar la esencia de lo deseado son muchas más de las que tú imaginas, de modo que has de mantener una actitud abierta y permitir que lo deseado llegue con la forma y tamaño y de la manera más apropiada.

Conozco la esencia de lo  que deseo, y lo obtengo...

Conociendo la esencia de lo deseado, abres muchas posibilidades de obtención. Si, por ejemplo, la esencia de lo que deseas de un coche nuevo es un medio de transporte fiable, podrás encontrar muchas maneras de crearlo aparte de com­prar un coche nuevo. Si no conoces la esencia de lo que quieres, podrías comprar un coche nuevo tan poco fiable como el que ya tienes.

Una mujer quería un coche nuevo porque el que tenía se estropeaba a menudo y tenía miedo de conducir de noche. No le disgustaba su coche viejo ni quería gastar dinero en uno nuevo pero pensaba que la única manera de tener un coche fiable era comprando uno nuevo. Se tranquilizó y visualizó un coche y magnetizó su esencia ‑la fiabilidad‑ hacia ella. ¡Casual­mente, su coche viejo dejó de tener averías! Se compró un coche nuevo varios años después y éste también era muy seguro. La esencia de su petición vino rápidamente aunque no de la manera imaginada.

Se puede desear un abrigo nuevo. Pudiendo especificar las características del abrigo, sabrás la esencia de lo que éste te puede aportar. Quizá decidas que ha de abrigar mucho, ser bonito y resistente. Aclarando la esencia de lo que deseas, verás que son muchos los abrigos que pueden satisfacer tu necesidad. También podrías descubrir que, además de los abrigos, existen otras prendas ‑ como jerseys o camisas gruesas ‑ que te podrían servir. Aclarando la esencia del objeto deseado, amplías la gama de formas y medios posibles para que éste venga hacía ti. Si no conoces la esencia de lo deseado, podrías comprar un abrigo sólo para descubrir que no te abriga demasiado en la nieve, que no resiste la lluvia o que se desgasta con facilidad.

Quizá no sepas cuáles son exactamente las característi­cas que responderían a tu necesidad. Se puede desear una casa nueva, sin poder especificar su ubicación ni cuántas habitaciones ha de tener. En tal caso, puedes concretar las funciones que cumplirá en tu vida y el uso que harás de ella. Puedes pedir una casa abierta al sol matutino y muy luminosa, que esté cerca de árboles, con espacio para un área de recreo, etc. Estas características, son la esencia de la casa, que deseas.

Todo lo que creo me satisface

Si te centras en el aspecto de la casa o te la imaginas en todo detalle pero sin tener claras las funciones que deseas que cumpla, podrías encontrar el aspecto específico que habías imaginado y descubrir que la casa no satisface tus necesidades. Si compras una casa en particular sólo porque te gusta su aspecto pero sin saber para qué la quieres (para invitar a tus amigos, almacenar los muebles y utensilios del exterior o instalar una oficina), la casa te podría decepcionar. Podría disponer de poco espacio para visitas, no tener guardamuebles o habitaciones suficientes. Aunque es bueno imaginar una casa muy específica, si se puede, incluyendo hasta el color de las paredes, también hace falta saber porqué se desean estas características particulares. Cuando sepas la esencia de lo que deseas, los objetos atraídos te aportarán lo que necesitabas.

Incluso sabiendo la forma de lo que deseas, has de conocer su esencia. Para descubrirla, sea tan específico como puedas. Si, por ejemplo, quieres un televisor nuevo, piensa en el color, las características y las opciones que necesitas; luego pregúntate "¿Porqué deseo esta característica en vez de aquella otra?" Siendo cada vez más específico, descubrirás la esencia de lo deseado. Si alguna vez has diseñado o construido algo, habrás visto que te hizo falta pensar de antemano en los usos y funciones que deseabas de él para que su realización sirviera tus propósitos.

Las cosas que creo son aún mejores de lo que me imaginaba...

Si pides algo indefinido, como por ejemplo ser rico o feliz, pregúntate "¿Cómo sabría que soy feliz? ¿Cuánto dinero necesito en el banco para saber que soy rico?¿Cuántos ingresos mensuales? ¿Cuánto dinero extra para gastar en cosas que quiero?". Si pides dinero extra sin especificar la cantidad, podrías conseguir cien pesetas en vez de la cantidad mayor pero indeterminada en la que estabas pensando. Pide la cantidad específica de dinero que deseas; magnetiza esta cantidad o incluso más. Imagínate también la esencia de todo aquello que te aportará el dinero y las cualidades superiores que quieres que te ayude a expresar.

Cuando magnetizas algo específico, pregunta "¿Cuál es la esencia o las funciones que espero de ello? ¿De qué maneras pienso utilizarlo? ¿Es ésta la única forma o manera aceptable para recibirlo? ¿Estoy abierto a la llegada de lo mejor posible? ¿Existen otras formas que cumplirían las mismas funciones de modo aún mejor? ¿Puedo tener la esencia de lo deseado ahora mismo, sin esperar comprar este objeto específico o conseguir esta suma de dinero?" Cuando magnetizas, puedes imaginarte el objeto específico que deseas y las funciones y necesidades que esperas que satisfaga o puedes imaginarte las necesidades que deseas satisfacer y dejar que venga bajo la forma que sea mejor. Cualquiera de los dos métodos es efectivo.

Una vez tengas clara la esencia de lo deseado, aprende a reconocerlo cuando llega. Una mujer quería un nuevo aparta­mento y era muy precisa con respecto a su forma. Quería que tuviera terraza, mucha luz del sol y un parque en las inmedia­ciones. También tenía claros los beneficios que estas caracte­rísticas específicas le podían aportar. La terraza le permitiría tener un jardín donde cultivar verduras y la ubicación le permi­tiría pasear entre árboles y al aire limpio. Trabajó enérgicamen­te para atraer hacia sí tanto el apartamento como la esencia de sus beneficios. Poco después, conoció un nuevo amigo que trabajaba con productos agrícolas y él le trajo muchas verduras frescas. Le encantaba el campo y pasaban muchos fines de semana caminando y acampando en lugares preciosos. Un día, se dio cuenta de que ya tenía la esencia de lo que esperaba de su nuevo apartamento y que le había llegado de forma mejor de lo que ella se imaginaba. Si hay algo que deseas y que no tienes todavía, explora la esencia de tu petición. Tu alma te traerá la esencia de lo deseado, aunque no tenga la forma esperada. Quizá la esencia de lo que quieres haya venido ya y todo lo que tienes que hacer es reconocerla.

Para cada situación que no te gusta, describe lo más claramente posible la condición con la que la sustituirías. Proclama lo que quieres en tiempo presente, en forma de afirmación. En vez de decir "No quiero tener que luchar para pagar mis recibos", podrías decir "Pago mis recibos sin problemas cada mes."

Otro aspecto importante de la magnetización, es estar seguro de pedir algo cuya posesión te sea posible imaginar. Si quieres cien millones de pesetas ¿puedes realmente imaginarte cómo es tenerlos? Quizá cien millones te parezcan irreales, sobre todo si no te es fácil imaginarte pagando tu alquiler sin problemas y sin retrasos cada mes. Tu fe en esta posibilidad no sería lo suficientemente fuerte como para atraer esta suma de dinero dentro de un período de tiempo que te permita experimentar el éxito de tu magnetización.

Es mejor empezar pidiendo aquellas cosas a las que te puedes imaginar teniendo. Cuando empiezas con las cosas que crees posible crear, experimentas el éxito de tu magnetismo y tu esfuerzo energético y fortaleces tu fe en tu capacidad de crear lo deseado.

Cada nuevo éxito se acumula al anterior. Tu inconsciente potencia la fe en tu capacidad de manifestación y, con esta confianza, adquiere mayor habilidad para crear cada vez más abundancia. Experimentando tus éxitos, desarrollas tu confianza y el conocimiento interno de poder crear incluso aquellas cosas que parecían imposibles cuando empezaste. Es esta sensación interior ‑el saber que es posible y hasta probable tener lo que deseas‑ lo que es más importante cuando te dispones a atraer cosas en tu vida.

Magnetiza aquellas cosas que realmente deseas, que estás preparado para tener y que te hace ilusión conseguir. Si, cuando piensas que quieres algo, te das cuenta de que no estás realmente preparado para buscarlo y convertirlo en tu meta principal, sería mejor dejar de desearlo y emplear tu energía para conseguir otra cosa, que realmente signifique algo para ti. Si no estás verdaderamente motivado y claro en tu intento de conseguir una cosa, quizá no puedas atraerla hacia ti.

Muchos tienen en mente toda una lista de cosas que desean y que no tienen todavía. Cada vez que te remites a esta lista, piensas en todos tus deseos incumplidos y te repites que no tienes éxito en la creación de lo deseado. Haz una lista de todo aquello que quieres y explora tu alma. ¿Lo quieres real­mente? ¿No se trata de viejas imágenes de lo que crees que deberías querer? Elimina todas las cosas poco importantes de tu lista mental, hasta quedarte con unas pocas verdaderamente significativas a las que desees crear.

Estarás motivado para crear las cosas a las que amas, las que te aportan deleite y no tan sólo alivio. Muchos se dicen "Debería crear dinero para pagar mis deudas, arreglar el coche, comprar tal cosa, etc." Los "debería" no te dan la energía emocional suficiente para crear abundancia y no provienen de tu yo superior. Pensar que las deudas se "deben" pagar no motiva a la mayoría de las personas, salvo que el hecho implique cierto placer, un sentimiento de satisfacción y bienestar en verlas desaparecer. Es mejor reconocer que no deseas real­mente algunas de las cosas que tienes en tu lista, para poder concentrarte en aquellas que sí deseas.

Mi energía se concentra y se dirige  hacia mis objetivos...

Cuando hayas decidido que tu objetivo vale la pena y la energía que le tienes que dedicar, conviértelo en prioritario. Quizá no tengas que invertir mucha energía pero ten la voluntad de hacerlo, si fuera necesario. Elige una o dos de las cosas más importantes que quisieras crear en tu vida y concéntrate en ellas. Pregúntate "¿Cuál es la cosa más importante que podría crear en mi vida ahora mismo?" Y empieza a crearla. Puedes tener todo lo que crees posible tener y puedes empezar a disfrutar de su esencia en este mismo momento.

Ten en cuenta que, una vez empieces a crear con energía y magnetismo, tendrás lo que has pedido y, normalmente, con más facilidad de lo que te esperabas. La mayoría de las cosas vendrán a través de tus canales habituales. Si normalmente compras cosas, así será, probablemente. ¡No menosprecies tu actividad energética porque veas que las cosas vienen con facilidad y naturalidad! Podrías sentir la tentación de decir "Esto ha viniendo tan fácil­mente que probablemente hubiera aparecido de todas maneras, sin mi esfuerzo energético y mi magnetismo."

Tu capacidad magnetizadora evolucionará y descubrirás nuevas técnicas, de modo que la consecución de lo que deseas será cada vez más fácil. Pasado un tiempo, podría parecer que realmente tú no haces nada. Cuando alguna de las cosas deseadas hace su aparición en tu vida, congratúlate y reconoce que tuviste éxito cuando la atrajiste hacia ti. Estate dispuesto a considerar que todo lo que viene es una indicación del éxito de tu magnetismo. El reconocimiento de cada logro, hará más fácil la creación del objeto o situación siguiente.

La claridad de las ideas acerca de lo que deseas, tiene gran poder a la hora de manifestarlo en tu vida de modo realmente pleno y satisfactorio. Será mejor que magnetices la esencia que una cosa te pueda aportar, la cosa en sí y las cualidades que buscas en su posesión.

sábado, 12 de diciembre de 2009

El circo de la mariposa


Disfruta este video en Youtube está ... bueno... extraordinario!!!!!
Se los recomiendo, dura 10 minutos cada parte, para que se tomen su tiempo...
 
Saludos!

“ENTRE  MÁS GRANDE ES LA PRUEBA, MAS GLORIOSO ES EL TRIUNFO”...
 El circo de la Mariposa
1a Parte
2a Parte
http://www.youtube.com/watch?v=GwFUPARx3cw&NR=1&feature=fvwp

jueves, 3 de diciembre de 2009

La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad

La física moderna dice “tú si puedes”

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
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Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
Cuadro 3: La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Sueña y usa tu imaginacion

Soñar es bueno, es un regalo del cielo, pero no es la clave para hacerse rico. Lo que hay que hacer es definir claramente el objetivo lo primero. Si yo quiero ser rico y para ello debo impresionar en el subconsiente la visión de mi casa, por ejemplo, lo único que debo hacer es visionar millones de veces esa casa estancia por estancia, hasta que me la conozca más que la casa en la que vivo realmente y además debo visionarla agradecido porque cada día falta menos para tenerla. Es más divertido soñar en como será ese maravilloso futuro pero lo óptimo es conseguir impresionar la visión rápidamente y eso sólo se consigue visionándola repetidas veces. Yo me veo cada día caminando por la casa simplemente para ir repasando cada rincón y cuando me canso de esto me meto con la mente en mi jacuzzi y lo disfruto como lo haré cuando lo tenga. Cuando estoy viendo la Tv me visiono a mi mismo viendola en mi casa soñada y cuando como algo que no me agrada mucho me visiono degustando las delicias que un día tendre en el plato a diario. Todo esto es mucho más pesado de lo que parece pero ahí está el objetivo, el objetivo de conseguirlo pronto, de hacerlo realidad y disfrutarlo. Quien quiera obtener todo lo que proponga debe esforzarse para impresionar en el subconsiente la visión de su deseo lo más claramente posible "en colores es mucho mejor".

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