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viernes, 7 de septiembre de 2012

La complejidad del temor.


El temor es un problema complejo y tenemos que investigarlo; no venir con ninguna clase de ideas preconcebidas, sino profundizar realmente en toda esta cuestión del temor. En primer lugar, al investigar el problema no estamos tratando de encararlo como temor colectivo, ni como una discusión de terapia grupal destinada a librarnos del temor. Vamos a averiguar qué significa el temor y cuáles son su estructura y su naturaleza; si el temor puede ser comprendido bien a fondo en la misma raíz de nuestro ser, y si la mente puede alguna vez estar libre de temor.

¿Cómo enfocan ustedes este problema? ¿Han experimentado alguna clase de miedo, físico o psicológico? Si tienen miedos psicológicos ‑volveremos a los físicos un poco más tarde‑ ¿cómo los encaran?
Supongamos que yo tengo miedo de que perderé mi posición, mi prestigio; dependo de un auditorio, de ustedes, del apoyo que me brindan, dependo de la vitalidad que recibo de ustedes al hablarles. A medida que envejezco, tengo miedo de que pueda volverme senil. Estaré enfrentado con la nada, y eso me produce temor. ¿Qué es este temor? O bien, temo depender de usted ‑un hombre o una mujer‑ y esa dependencia me ata a usted; entonces temo perderlo. O tengo miedo porque he hecho algo en el pasado que me remuerde o me avergüenza, y yo no quiero que usted lo sepa; por lo tanto, temo que usted se entere de eso y me siento culpable. O estoy terriblemente angustiado con respecto a la muerte, al vivir, a lo que dice o no dice la gente, al modo en que me miran. Tengo una profunda sensación de presagio, de angustia, un sentimiento de inferioridad. Y en esta angustia acerca de la muerte, viviendo una vida que carece de sentido, busco seguridad en alguien por medio de la relación humana. O por causa de mi angustia busco un sentimiento de seguridad en alguna creencia, en alguna ideología, en Dios, etcétera.
También tengo miedo de que no podré hacer todo lo que quiero hacer en esta vida. No poseo la capacidad ni la inteligencia, pero soy tremendamente ambicioso para lograr algo: de modo que también eso me atemoriza. Y, por supuesto, temo a la muerte; y tengo miedo de estar solo, de no ser amado; por eso quiero establecer con alguien una relación en la que no existan este temor, esta angustia, esta sensación de aislamiento, esta separación. También tengo miedo de la oscuridad, del ascensor ‑¡innumerables temores neuróticos!
¿Qué es este temor? ¿Por qué están ustedes atemorizados, por qué lo está todo el mundo? ¿Se basa ello en que no queremos ser lastimados? ¿O es que uno desea completa seguridad! y no pudiendo encontrarla ‑este sentimiento de estar por completo a salvo, protegido física, emocional y psicológicamente- uno se vuelve terriblemente ansioso con respecto al vivir? Existe, pues, este sentimiento de incertidumbre. Ahora bien, ¿por qué hay temor?
El temor es uno de nuestros mayores problemas; tanto si somos conscientes de él o no, si tratamos de eludirlo o de dominarlo, de resistirlo, de desplegar valor, etc., el temor persiste. Yo me pregunto, les pregunto a ustedes, si la mente es tan delicada, tan sensible, que desde la infancia ella procura no ser lastimada. Y al no querer que se nos lastime, construimos un muro. Uno es muy tímido, o agresivo; antes de que usted me ataque, yo estoy listo para agredirlo con el pensamiento o con la palabra. He sufrido tanto daño en mi vida, todos me han lastimado, han herido mis sentimientos, y no quiero que me lastimen más. ¿Es ésa una de las razones por las que existe el temor?
Ustedes han sido lastimados, ¿no es cierto? Y por causa de esa herida hacen toda clase de cosas. Ofrecemos enorme resistencia, no queremos que se nos perturbe; y debido a ese sentimiento nos aferramos a algo con la esperanza de que eso nos protegerá. Por consiguiente, nos volvemos agresivos hacia todo cuanto pueda significar un ataque contra aquello a lo que estamos aferrados en procura de protección.
Como un ser humano que está aquí con ustedes queriendo resolver este problema del temor, les pregunto: ¿qué es lo que temen? ¿Se trata de miedo físico, miedo al dolor físico? ¿O es un temor psicológico al peligro, a la incertidumbre, a ser nuevamente lastimados? ¿O es el temor de no poder encontrar total y absoluta seguridad? ¿Es el miedo de ser dominados? ‑y aun así estamos dominados-. ¿Qué es, entonces, lo que temen ustedes? ¿Son conscientes de su temor?

Interlocutor: Yo temo a lo desconocido.

KRISHNAMURTI: Ahora escuche esta pregunta: ¿por qué habría uno de temer a lo desconocido, cuando no sabe nada acerca de ello? Por favor, investíguelo.

Interlocutor: Yo tengo una imagen de lo que me ha sucedido, y existe el temor de que ello podría sucederme otra vez.

KRISHNAMURTI: ¿Pero es eso temor a lo desconocido? ¿O es el temor a desprenderme de lo conocido? ¿Comprende? Temor a desprenderme de las cosas que he acumulado ‑mi propiedad, mi esposa, mi nombre, mis libros, mis muebles, mi buena apariencia, mis capacidades- desprenderme de las cosas que conozco, que he experimentado; ¿es de eso que tengo miedo? ¿O es el temor al futuro, a lo desconocido?

Interlocutor: Yo encuentro que generalmente temo a lo que va a ocurrir, no a lo que está ocurriendo.

KRISHNAMURTI: ¿Investigaremos eso?

Interlocutor: No es que uno tenga miedo de lo que podría ocurrir mañana, sino de perder hoy sus satisfacciones, sus gratificaciones.

KRISHNAMURTI: Vea, el caballero planteó una cuestión que era: «yo no temo al ayer o al hoy, sino a lo que podría suceder mañana, en el futuro». Mañana puede significar veinticuatro horas después o un año, pero yo tengo miedo de eso.

Interlocutor: Pero el futuro es la resultante de todas las expectativas que uno tiene a causa del pasado.

KRISHNAMURTI: Yo temo al futuro, ¿cómo he de habérmelas con esto? No me lo explique, quiero averiguar qué puedo hacer con este temor. Temo a lo que podría suceder: podría enfermarme, podría perder mi empleo, docenas de cosas podrían ocurrirme, puedo enloquecer, puedo perder todo cuanto he estado acumulando. Ahora, por favor, indague.

Interlocutor: Pienso que tal vez no sea al futuro que tememos, sino más bien a la incertidumbre del futuro, a los nuevos acontecimientos que no podemos predecir. Si el futuro fuera predecible no habría temor, podríamos conocer lo que irá a ocurrir. El temor es una especie de defensa del cuerpo contra algo completamente nuevo, contra toda la incertidumbre que es el vivir.

KRISHNAMURTI: «Tengo miedo del futuro porque el futuro es incierto». Yo no sé cómo afrontar esta incertidumbre con todo mi ser y, por lo tanto, tengo miedo. El miedo es una indicación de esta incertidumbre con respecto al futuro, ¿no es así?

Interlocutor: Eso es sólo una parte. Existen también otros temores.

KRISHNAMURTI: Señor, estamos tomando un temor; más tarde discutiremos las diversas formas de temores. El caballero dice: «yo no le tengo realmente miedo a nada excepto al futuro. El futuro es muy incierto, no sé cómo afrontarlo. Carezco de la capacidad para comprender no sólo el presente sino también el futuro». Existe pues, esta sensación de incertidumbre que indica temor. Cualquiera sea la explicación, el hecho es que temo al mañana. Ahora bien, ¿cómo habré de entenderme con eso? ¿Cómo estaré libre de ese temor?

Interlocutor: Considerando cómo respondemos a la incertidumbre del futuro, nuestra respuesta parecería ser inadecuada.

KRISHNAMURTI: Yo temo al mañana, a lo que podría suceder. Todo el futuro es incierto, podría haber una guerra atómica, podría haber una era glacial; tengo miedo de todo eso. ¿Cómo he de afrontarlo? ¡Ayúdeme, no teorice sobre ello, no me dé explicaciones!

Interlocutor: ¿Es necesario que la incertidumbre engendre temor?

Interlocutor: Estamos atemorizados porque fingimos, representamos papeles, y tenemos miedo de ser descubiertos.

KRISHNAMURTI: ¡Pero usted no me está ayudando! ¿No le teme al futuro, señor? Aténgase a esto.

Interlocutor: Sí, tal vez.

KRISHNAMURTI: Entonces, ¿cómo va a afrontar eso?

Interlocutor: Viviendo en el presente.

KRISHNAMURTI: Yo no sé lo que eso significa.

Interlocutor: Para mí ha sido provechoso darme cuenta de que he tenido miedo en el pasado y por que lo he tenido, y someter eso a examen. Esto me ayuda a afrontar el futuro.

Interlocutor: Ante todo tenemos que comprender qué entendemos por futuro.

KRISHNAMURTI: Eso es lo que intento averiguar.

Interlocutor: La primera cosa que tenemos que hacer es no tener miedo de estar atemorizados.

KRISHNAMURTI: ¡Oh, eso es un cliché, eso no me ayuda!

Interlocutor: Uno debe darse cuenta de que nadie puede ayudarlo: el temor está siempre ahí. Uno ha de comprender que el temor va a ser un compañero en su vida.

KRISHNAMURTI: Señor, usted no me ha alimentado. Me ha dado una gran cantidad de palabras, de cenizas. Yo aún estoy temeroso del mañana.

Interlocutor: Ese es, precisamente el problema. Usted no puede ayudar a nadie.

Interlocutor: ¿No puede uno esperar el mañana dejando que las cosas vengan, y ver qué sucede?

Interlocutor: Yo conozco la necesidad de seguridad física, pero quiero comprender por qué necesito seguridad psicológica.

KRISHNAMURTI: Él quiere decir eso, señor. Probablemente tiene cierta seguridad en lo físico, pero psicológicamente lo atemoriza el mañana. Ha conseguido tener una pequeña cuenta bancaria, una casita y esas cosas, y no siente temor al respecto; teme a lo que podría suceder en el futuro.

Interlocutor: ¿Es posible que uno viva con su incertidumbre?

Interlocutor: Si supiéramos lo que va a ocurrir, no tendríamos miedo.

Interlocutor: Mientras estoy sentado aquí no tengo miedo, pero me atemorizo cuando pienso en el mañana.

KRISHNAMURTI: El pensamiento lo hace.

Interlocutor: El pensamiento lo hace. Cuando tenemos miedo ahora, eso es un hecho. Si aceptamos el hecho y si vivimos por completo en el presente, olvidamos el futuro.

KRISHNAMURTI: Correcto, veámoslo. Quiero descubrir qué es lo que origina este temor al mañana. ¿Qué es el mañana? ¿Por qué existe el mañana en absoluto? ¿Comprenden? Voy a responder a ello.
Quiero averiguar cómo surge el pensamiento, cómo surge el temor. Pienso acerca del mañana, y el pasado me ha dado un sentimiento de seguridad; aunque puedan haber existido muchas incertidumbres en el pasado, en general he sobrevivido. Hasta ahora estoy bastante a salvo, pero el mañana es muy incierto y yo tengo miedo. De modo que voy a averiguar cuál es el origen de este temor al mañana. La respuesta de todo mi ser a esta inseguridad del mañana, por ser incierta, es temor. Quiero descubrir entonces por qué surge el temor cuando pienso acerca del futuro. Esto quiere decir que el futuro puede ser muy bueno, pero mi pensar acerca de él produce la incertidumbre. Yo no conozco el futuro, éste puede ser maravilloso o puede ser mortal, puede ser terrible o bellísimo, no lo sé; el pensamiento carece de certeza sobre el futuro. Así, el pensamiento, que siempre ha estado buscando certeza, se ve súbitamente enfrentado con esta incertidumbre. ¿Por qué, pues, engendra temor el pensamiento? ¿Entienden?

Interlocutor: Porque el pensamiento se divide y crea una distancia entre el pasado y el futuro, y en ese espacio penetra el temor.

KRISHNAMURTI: El interlocutor dice: «El pensamiento separa el futuro del pasado y divide lo que podría ser. Esta separación de 'lo que es' y 'lo que podría ser', es parte de este temor». Si yo no pensara sobre el mañana, no habría temor, yo no querría conocer el futuro, ni siquiera me importaría. Es porque pienso acerca del futuro ‑el futuro que desconozco, que es tan incierto- que mi respuesta total, tanto física como psicológicamente, consiste en decir: «¡Dios mío! ¿Qué irá a suceder?» De modo que el pensamiento engendra el temor.

Interlocutor: ¿Es el pensamiento la única función psicológica capaz de producir temor? Hay otras formas no racionales, tales como el sentimiento, las que también podrían producir temor.

KRISHNAMURTI: Estoy considerando esa sola cosa en particular: también existen otros factores.

Interlocutor: Existe el miedo a lo desconocido, el miedo al mañana, basado en la adhesión a una creencia, a determinada fórmula. El miedo puede ser comprendido si yo vea por qué me adhiero a una particular costumbre o creencia.

Interlocutor: ¿Y que hay del miedo a la existencia?

KRISHNAMURTI: Todas estas cosas están envueltas, ¿no es así? El apego a una creencia, a una fórmula, a determinado concepto ideológico que he fabricado para mí mismo, todo eso es parte de este temor. Ahora quiero descubrir, viéndolo, qué es el temor.
Antes le dije que, en el pasado, puedo haber hecho algo que me avergüenza, que me atemoriza no quiero que vuelva a ocurrir. El pensar acerca de lo que hice en el pasado engendra temor, ¿no es así? También engendra temor pensar sobre lo que podría suceder en el futuro. De modo que veo ‑puedo estar equivocado- que el pensamiento es el responsable del temor, tanto en relación al pasado como al futuro. Y el pensamiento también es responsable del temor al proyectar un ideal, una creencia, y al aferrarse a esa creencia exigiendo de ella certidumbre, seguridad; todo eso es la operación del pensamiento, ¿verdad? Por consiguiente, tengo que comprender por qué el pensamiento piensa acerca del futuro, por qué el pensamiento regresa a algún suceso que ha engendrado temor. ¿Por qué hace esto el pensamiento?

Interlocutor: El pensamiento puede ayudarse a sí mismo imaginando todas las posibilidades de las cosas terribles que podrían suceder en el futuro, con el fin de hacer algunos planes para impedir que esas cosas sucedan. Trata de protegerse mediante el acto de imaginar.

KRISHNAMURTI: El pensamiento también lo ayuda a protegerse mediante el seguro, construyendo una casa, evitando las guerras; el pensamiento cultiva el temor y también protege, ¿no es así? Estamos hablando del pensamiento que origina el temor, no de cómo protege. Yo pregunto por qué el pensamiento engendra este temor; el pensamiento también engendra placer, ¿no es así?: placer sexual, placer de una puesta de sol que aconteció ayer, etc. De modo que el pensamiento da continuidad tanto al placer como al temor.

Interlocutor: Al buscar placer, el hombre sigue las opciones de sus pensamientos, discriminando: «esto podría ser bueno» y «eso podría ser malo». Y el temor parece provenir directamente de lo que el hombre hace para que ocurran las cosas buenas y para evitar las malas.

KRISHNAMURTI: Indudablemente, todo el proceso se basa en el pensamiento, ¿no es así?

Interlocutor: El temor proviene del aspecto discriminatorio del pensamiento.

KRISHNAMURTI: Sí pero eso es todavía el pensamiento que dice: «esto es bueno, lo conservaré, y esto lo rechazaré». Todo el movimiento del pensar es la exigencia de placer, y dentro de eso, la discriminación que dice: «esto me dará placer, aquello no». Así es que, todo el movimiento del temor y el placer, la exigencia y la continuidad de ambos, dependen del pensamiento, ¿verdad?

Interlocutor: ¿Pero cómo puede uno estar libre de ello?

KRISHNAMURTI: Espere, terminemos primero con esto.

Interlocutor: El pensamiento es temor.

KRISHNAMURTI: Vamos a averiguarlo. Hoy estoy a salvo. Sé que tendré mi comida, hay una casa, hay albergue; pero no sé qué irá a suceder mañana. Ayer experimenté mucho placer en diversas formas, y deseo que esos placeres se repitan mañana. Así es que el pensamiento sustenta al temor y da continuidad al placer que experimenté ayer.
Entonces pregunto: ¿cómo voy a impedir la continuidad del temor y, no obstante, dejar que continúe el placer? Yo quiero placer, lo más que sea posible, todo el tiempo en el futuro; y también he tenido temores y quiero verme libre de ellos, no quiero futuros temores. De modo que el pensamiento trabaja en ambas direcciones. ¡Señor, esto es asunto suyo, no mío, obsérvelo!

Interlocutor: Esto da al pensamiento cierta clase de energía.

KRISHNAMURTI: El pensamiento es energía.

Interlocutor: Esto da al pensamiento una clase diferente de energía.

KRISHNAMURTI: Examínelo, es ambas cosas.

Interlocutor: Es la acumulación de los recuerdos.

KRISHNAMURTI: Me aferro a los recuerdos que han sido placenteros, y quiero deshacerme de los recuerdos dolorosos que implican temor. Pero no veo que la raíz de todo esto es el temor.

Interlocutor: El pensamiento parece resistirse a su terminación ‑el temor y el placer parecen ser algo similar- pero ese estado en que el pensamiento no existe, me elude.

Interlocutor: Haga lo que hace tan totalmente, que usted piense sobre lo que le proporciona placer en el momento en que ello sucede, y no piense sobre cosas que pueden no suceder.

KRISHNAMURTI: No diga: no piense en cosas que podrían no suceder. ¿Cómo he de impedirme pensar acerca de ellas?

Interlocutor: ¡Piense sobre lo que está sucediendo, regocíjese!

KRISHNAMURTI: ¿Entonces me fuerzo a pensar sobre las cosas que están sucediendo y a no pensar sobre las cosas que no suceden?

Interlocutor: Piense sobre lo que está sucediendo.

KRISHNAMURTI: Pero mi mente está siempre atisbando lo que podría suceder. ¿No le ocurre esto a usted? Seamos muy sencillos y honestos. Nosotros queremos pensar acerca de las cosas que están sucediendo, pero el pensamiento también mantiene puesto un ojo sobre lo que podría suceder. Y aunque yo no esté pensando acerca de esto, ¡ello aparece de repente!

Interlocutor: Señor, el sentimiento «yo soy» nada tiene que ver con el placer, ni con el temor y el pensamiento. Tan sólo pienso «yo soy». No tengo temor. Este sentimiento «yo soy» no tiene absolutamente nada que ver con el pensamiento.

KRISHNAMURTI: Cuando usted dice «yo soy», ¿qué quiere significar con esas palabras?

Interlocutor: El sentimiento de estar presente, de estar sentado aquí, ¡y en eso no hay temor!

KRISHNAMURTI: Ese no es el problema, señor.

Interlocutor: Ante todo debemos descubrir si existe la certidumbre, entonces no habrá temor.

KRISHNAMURTI: ¿Cómo lo descubriré?

Interlocutor: Yo veo todo el proceso del pensamiento como una trampa.

KRISHNAMURTI: Investiguémoslo; cada persona persigue algo distinto. Déjeme exponer cómo siento el problema. Le temo al mañana porque el mañana es incierto. Hasta ahora he estado bastante seguro en mi vida; aunque hubo ocasiones en que estuve atemorizado, de algún modo las superé. Pero el pensamiento de temor al mañana, que es tan incierto ‑la guerra atómica, las guerras fortuitas que podrían explotar en toda clase de horrores, la pérdida de dinero- me sume en un estado de conmoción con respecto al futuro. ¿Qué he de hacer entonces? Quiero estar libre, si es que puedo, tanto del temor al pasado como del temor al futuro, de los temores profundos y de los superficiales.
No me ofrezcan explicaciones, «haga esto», «no haga eso». Yo quiero descubrir qué es el temor; tanto si se trata del temor a la oscuridad, a la incertidumbre, el temor al apego: el aferrarse a alguna cosa, a alguna persona o idea. Quiero averiguar cuál es la raíz de ello, no cómo escapar de ello, ni cómo sofocarlo. Quiero ver la estructura del temor. Si soy capaz de comprender eso, entonces algo diferente puede ocurrir. De modo que voy a investigar qué es el temor. Déjeme proseguir un ratito, ¿puedo?
El temor existe para mí porque pienso en el mañana. A pesar de su confianza en que mañana todo estará perfectamente bien, yo sigo teniendo miedo. Ahora bien, ¿por qué pienso en el mañana? ¿Es porque el pasado ha sido muy bueno, me ha dado una gran cantidad de conocimientos, y todo esto se ha convertido en mi seguridad, mientras que nada conozco acerca del futuro? Si yo pudiera comprender el futuro y reducirlo a mis conocimientos, entonces no estaría atemorizado. ¿Puedo comprender el futuro como conocimiento, como experiencia, de manera que llegue a ser parte de lo conocido, lo cual no me atemorizará?
También veo que quiero mucho placer, placer sexual, placer de ganar, de realizarme, de ser alguien. Quiero repetir esos placeres que he tenido. Y cuando estoy aburrido de ellos, entonces deseo placeres más amplios, más profundos. Mi principal impulso es el placer en todas direcciones. Así es que quiero evitar el temor y deseo más placer. Esto es lo que todos ansiamos. ¿Está separado el placer del temor? ¿O son dos caras de la misma moneda? Debo averiguarlo, no decir «si» o «no», debo hincar en ello mis dientes y descubrir si el placer engendra temor y si el temor es el resultado de mi exigencia de placer. ¿Ha comprendido mi planteamiento?

Interlocutor: Pero el placer podría ser otra cosa, un proceso de aprendizaje.

KRISHNAMURTI: No, tal placer es también doloroso; pero yo superaré eso a fin de tener más placer. ¿No ha notado esto en su vida, cómo deseamos placer?

Interlocutor: .

KRISHNAMURTI: Es de eso que estoy hablando. Nosotros exigimos, perseguimos el placer; todo está basado en esto. Y cuando eso no se realiza, me vuelvo inseguro. Por lo tanto, me pregunto si el placer y el temor no marchan juntos. Nunca cuestiono el placer, nunca digo: «¿Debo tener tanto placer?». «¿Adónde conduce eso?», sino que quiero más y más de ello, en el cielo, en la tierra, en mi familia, en el sexo; el placer es lo que me impulsa en todo. Y también está ahí el temor. ¡Obsérvelo, por favor, no se apegue a su opinión particular, por el amor de Dios, muévase de ahí! ¡Investigue!
Entienda, pues, esto: quiero certidumbre en el mañana, y la certidumbre sólo puede existir donde hay conocimiento, cuando digo: «Yo conozco». ¿Puedo conocer algo que no sea el pasado? En el momento que digo «yo conozco», ello ya es pasado. Cuando digo «conozco a mi mujer», la conozco en términos del pasado. En el pasado hay certeza y en el futuro hay incertidumbre. Por lo tanto, quiero arrastrar al futuro dentro del pasado, así tendré completa seguridad. Veo que el temor surge donde opera el pensamiento; si yo no pensara acerca del mañana, no habría temor.

Interlocutor: A mí el temor me parece algo instintivo. Siento que el temor es una energía, que hay una fuerza ahí.

KRISHNAMURTI: Ya lo ve, cada uno de nosotros tiene su opinión. Cada uno está muy seguro de que sabe cómo tratar con el temor. Lo explicamos, le atribuimos causas, pensamos que lo comprendemos y, no obstante, al final de ello estamos atemorizados. Quiero investigar qué hay detrás de todo eso, y descubrir por qué el temor existe en absoluto. ¿Es el resultado del pensamiento que piensa acerca del futuro? Porque el futuro es muy incierto, y el pensamiento se basa en los recuerdos del pasado. El pensamiento es la respuesta de la memoria acumulada como conocimiento, como siglos de experiencia, y de ahí proviene el pensamiento. El pensamiento dice: «El conocimiento es mi seguridad». Y ahora usted me habla de estar libre del mañana, que es incierto; si yo supiera qué es el mañana, no habría temor. Lo que anhelo es la certeza del conocimiento. Conozco mi pasado, conozco lo que hice diez años o dos días atrás. Puedo analizarlo, entenderlo, vivir con ello; pero no conozco el mañana y, por lo tanto, el no conocerlo me atemoriza. No conocer significa: no tener conocimientos al respecto. Ahora bien, ¿puede el pensamiento tener conocimientos acerca de algo que no conoce?
Existe, pues, el temor. El pensamiento trata de adivinar el futuro y, no conociendo su contenido, está atemorizado. ¿Por qué piensa en el mañana, acerca del cual nada conoce? Él quiere certeza, pero puede no haber tal certeza. Por favor, responda a mi pregunta, no a la suya.

Interlocutor: El sistema de la vida necesita pensar en el mañana, es una regla fundamental del vivir; se requiere cierta clase de predicción.

KRISHNAMURTI: Yo dije eso, señor.

Interlocutor: Nosotros debemos seguir esta regla de la vida. Hay perturbaciones psicológicas debidas a la imaginación que proyecta miedos espantosos, como usted dice, pero es imposible impedir que los seres humanos piensen de manera lógica.

KRISHNAMURTI: Si puedo sugerirlo, ya hemos dicho que el pensamiento es necesario para proteger la supervivencia física. Eso forma parte de nuestra vida, es lo que hacemos permanentemente.

Interlocutor: Yo no estoy de acuerdo, creo que el pensamiento no es necesario para la supervivencia. Los animales tienen el instinto para sobrevivir sin el miedo que nos perturba.

KRISHNAMURTI: Señora, estamos mezclando dos cosas. Por favor, al principio ya intentamos explicar esto.

Interlocutor: Ella está en lo cierto; el pensamiento humano reemplaza al instinto.

KRISHNAMURTI: Concuerdo con usted. Uno debe saber que mañana la casa estará ahí. La supervivencia física y el hacer planes para el futuro son cosas necesarias, ¿no es así? Sin eso no podemos sobrevivir.

Interlocutor: Cuando usted lo ve todo muy claramente, no hay tiempo para el temor.

Interlocutor: El pensamiento piensa en el vivir presente, y también debe pensar en el mañana.

KRISHNAMURTI: El tiempo es caluroso, y debo hacer planes para comprarme algún par de pantalones frescos. Eso significa planear para mañana. Tengo que ir a la India en el invierno. Haré planes, lo que implica futuro. No estamos negando eso, al contrario. De lo que hablamos es del temor a la incertidumbre.

Interlocutor: No tenemos confianza en nosotros mismos.

KRISHNAMURTI: Eso realmente no lo entiendo. ¿Quién es el «usted mismo» para que usted le tenga confianza? ¿Es usted un ser humano tan maravilloso para que tenga confianza en usted mismo?

Interlocutor: ¿Por qué no?

KRISHNAMURTI: ¿Qué es «usted mismo»?

Interlocutor: La humanidad.

KRISHNAMURTI: ¿Qué es la humanidad? Lo bueno y lo malo, las guerras; ya hemos visto todo eso. Lo que nos concierne es el temor. Debemos emplear el pensamiento para sobrevivir. Pero a fin de sobrevivir, el pensamiento dividió el mundo en mi país, su país, mi gobierno, su gobierno, mi Dios, su Dios, mi gurú y su gurú; el pensamiento ha producido esto. Aunque el pensamiento quiere planear para sobrevivir, ha dividido al mundo que se destruye a sí mismo, del cual yo formo parte. Por lo tanto, debo comprender la naturaleza del pensamiento dónde éste es necesario y dónde es diabólico, dónde es destructivo y dónde engendra temor: ése es mi problema.
Dije que el pensamiento debe funcionar, de otro modo usted no puede sobrevivir; pero en el deseo de sobrevivir, el pensamiento se ha dividido y, en consecuencia, es destructivo. Veo que el pensamiento debe funcionar clara y objetivamente, sin distorsión alguna. De modo que pregunto: ¿por qué el pensamiento piensa acerca del mañana? Tiene que pensar acerca del mañana en una dirección, ¿pero por qué piensa acerca del futuro y engendra temor?

Interlocutor: Para estar seguro.

KRISHNAMURTI: Ya lo ve, el pensamiento debe pensar acerca del mañana para estar seguro, eso es claro. Y usted también ve que, pensando acerca del mañana; el pensamiento engendra temor. ¿Por qué?

Interlocutor: Porque queremos continuidad.

Interlocutor: Porque estamos encadenados al placer.

KRISHNAMURTI: No hemos resuelto el problema porque nos negamos a abandonar nuestras pequeñas opiniones particulares, nuestros juicios y conclusiones. Suprimamos todo eso y pensemos de un modo nuevo.
Para mí esto es muy sencillo. El pensamiento debe engendrar temor porque nunca puede encontrar seguridad en el futuro. El pensamiento tiene seguridad en el tiempo; el mañana no tiene tiempo. El mañana existe como tiempo en la mente, pero en lo psicológico el mañana puede no existir en absoluto. Y a causa de esa incertidumbre, el pensamiento proyecta lo que él desea para el mañana: seguridad en lo que he adquirido, en lo que he logrado, en lo que poseo, todo eso. Y eso también es completamente incierto. ¿Puede, entonces, el pensamiento aquietarse con respecto al futuro? Este es el punto. ¿Puede estar quieto el pensamiento? Eso significa funcionar donde es necesario para la protección física y, por lo tanto, sin divisiones en nacionalidades, ni en dioses separados, ni en atizadores de guerras. Que el pensamiento permanezca quieto, de modo que el tiempo, como mañana, no exista.
Por consiguiente, he de comprender qué es vivir en el ahora. No comprendo qué es vivir en el ahora ni he comprendido qué es vivir en el pasado, por lo tanto, quiero vivir en el futuro, al que no conozco, como tampoco conozco qué es el presente. Así es que pregunto: ¿puedo vivir completamente, totalmente, hoy? Sólo puedo hacerlo cuando he comprendido toda la maquinaria del pensamiento y el modo en que éste funciona; y en la misma comprensión de la realidad del pensamiento, hay silencio. Y donde la mente está en silencio, no existe el futuro, no existe el tiempo.

Fragmento del libro LA CONCIENCIA FRAGMENTADA Por: Jiddu Kdrishnamurti.

jueves, 23 de agosto de 2012

¿ Que es el temor ? Estructura y contenido.


El temor es un problema complejo y tenemos que investigarlo; no aceptar ninguna clase de ideas preconcebidas, sino profundizar realmente en toda esta cuestión del temor. En primer lugar, al investigar el problema no estamos tratando de encararlo como temor colectivo, ni como una discusión de terapia grupal destinada a librarnos del temor.

Vamos a averiguar qué significa el temor y cuáles son su estructura y su naturaleza; si el temor puede ser comprendido bien a fondo en la misma raíz de nuestro ser, y si la mente puede alguna vez estar libre de temor. ¿Cómo enfocan ustedes este problema? ¿Han experimentado alguna clase de miedo, físico o psicológico? Si tienen miedos psicológicos ‑volveremos a los físicos un poco más tarde‑ ¿cómo los encaran?
Supongamos que yo tengo miedo de que perderé mi posición, mi prestigio; dependo de un auditorio, de ustedes, del apoyo que me brindan, dependo de la vitalidad que recibo de ustedes al hablarles. A medida que envejezco, tengo miedo de que pueda volverme senil. Estaré enfrentado con la nada, y eso me produce temor. ¿Qué es este temor? O bien, temo depender de usted ‑un hombre o una mujer‑ y esa dependencia me ata a usted; entonces temo perderlo. O tengo miedo porque he hecho algo en el pasado que me remuerde o me avergüenza, y yo no quiero que usted lo sepa; por lo tanto, temo que usted se entere de eso y me siento culpable. O estoy terriblemente angustiado con respecto a la muerte, al vivir, a lo que dice o no dice la gente, al modo en que me miran. Tengo una profunda sensación de presagio, de angustia, un sentimiento de inferioridad. Y en esta angustia acerca de la muerte, viviendo una vida que carece de sentido, busco seguridad en alguien por medio de la relación humana. O por causa de mi angustia busco un sentimiento de seguridad en alguna creencia, en alguna ideología, en Dios, etcétera.
También tengo miedo de que no podré hacer todo lo que quiero hacer en esta vida. No poseo la capacidad ni la inteligencia, pero soy tremendamente ambicioso para lograr algo: de modo que también eso me atemoriza. Y, por supuesto, temo a la muerte; y tengo miedo de estar solo, de no ser amado; por eso quiero establecer con alguien una relación en la que no existan este temor, esta angustia, esta sensación de aislamiento, esta separación. También tengo miedo de la oscuridad, del ascensor ‑¡innumerables temores neuróticos!
¿Qué es este temor? ¿Por qué están ustedes atemorizados, por qué lo está todo el mundo? ¿Se basa ello en que no queremos ser lastimados? ¿O es que uno desea completa seguridad! y no pudiendo encontrarla ‑este sentimiento de estar por completo a salvo, protegido física, emocional y psicológicamente- uno se vuelve terriblemente ansioso con respecto al vivir? Existe, pues, este sentimiento de incertidumbre. Ahora bien, ¿por qué hay temor?
El temor es uno de nuestros mayores problemas; tanto si somos conscientes de él o no, si tratamos de eludirlo o de dominarlo, de resistirlo, de desplegar valor, etc., el temor persiste. Yo me pregunto, les pregunto a ustedes, si la mente es tan delicada, tan sensible, que desde la infancia ella procura no ser lastimada. Y al no querer que se nos lastime, construimos un muro. Uno es muy tímido, o agresivo; antes de que usted me ataque, yo estoy listo para agredirlo con el pensamiento o con la palabra. He sufrido tanto daño en mi vida, todos me han lastimado, han herido mis sentimientos, y no quiero que me lastimen más. ¿Es ésa una de las razones por las que existe el temor?
Ustedes han sido lastimados, ¿no es cierto? Y por causa de esa herida hacen toda clase de cosas. Ofrecemos enorme resistencia, no queremos que se nos perturbe; y debido a ese sentimiento nos aferramos a algo con la esperanza de que eso nos protegerá. Por consiguiente, nos volvemos agresivos hacia todo cuanto pueda significar un ataque contra aquello a lo que estamos aferrados en procura de protección.
Como un ser humano que está aquí con ustedes queriendo resolver este problema del temor, les pregunto: ¿qué es lo que temen? ¿Se trata de miedo físico, miedo al dolor físico? ¿O es un temor psicológico al peligro, a la incertidumbre, a ser nuevamente lastimados? ¿O es el temor de no poder encontrar total y absoluta seguridad? ¿Es el miedo de ser dominados? ‑y aun así estamos dominados-. ¿Qué es, entonces, lo que temen ustedes? ¿Son conscientes de su temor?

El viejo cerebro y la inteligencia


El cerebro responde constantemente de acuerdo con su condicionamiento, a las diversas formas de estímulos: está siempre activo. El cerebro es la respuesta del tiempo, de la memoria; en el cerebro esta contenido todo el pasado. Si el cerebro puede abstenerse de responder inmediatamente, entonces existe la posibilidad de una respuesta nueva.

El cerebro opera dentro de los viejos hábitos establecidos por la cultura en que vivimos, por la herencia del pasado racial, etc. Eso es lo que permanentemente responde a cualquier estimulo, juzgando, evaluando, creyendo, no creyendo, discutiendo, defendiéndose, negando, etc. El cerebro no puede existir sin sus conocimientos pasados; debe tenerlos, de otro modo es incapaz de funcionar. Lo que pregunto entonces es si ese cerebro ‑que es lo viejo- podrá permanecer quieto de modo que una parte nueva esté en condiciones de operar. Cuando usted me halaga, el viejo cerebro dice: «Qué agradable». ¿Pero puede el viejo cerebro escuchar lo que usted dice y no responder, para que así tal vez tenga lugar un movimiento nuevo? Ese movimiento nuevo sólo puede producirse cuando hay silencio, cuando la maquinaria no opera en términos del pasado. ¿Está claro eso? Claro en el sentido de observarlo en ustedes mismos, de otro modo no tiene gracia. No estoy explicando esto para mí mismo, estamos trabajando juntos.
Yo encuentro Cuando uno examina sus propias actividades ‑que el viejo cerebro está respondiendo siempre según su conocimiento limitado, su tradición, su herencia racial, y cuando eso opera nada nuevo puede acaecer. Ahora quiero averiguar si ese viejo cerebro es capaz de permanecer quieto de manera que pueda tener lugar un movimiento nuevo. Eso puedo hacerlo cuando en mi relación con otro vigilo las operaciones del viejo cerebro, y éste comprende la verdad de que debe estar quieto para que pueda producirse una acción nueva.

El cerebro no se fuerza a estar quieto. Si lo hace, entonces eso es aún la operación del pasado. En ello hay división, conflicto, disciplina, y esas cosas. Pero si el viejo cerebro comprende o ve la verdad de que, en tanto responda constantemente a cualquier estimulo, debe operar a lo largo de los viejos surcos, si el viejo cerebro ve la verdad de eso, entonces se torna silencioso. Es la verdad lo que produce la quietud, no la intención de estar quieto.

Vean, esta cuestión es muy interesante porque uno descubre que hay ciertos cerebros que nunca están condicionados. Ustedes pueden decir, ¿cómo lo sabe? Lo sé solamente porque ello le ha sucedido a quien les habla. ¡Ustedes pueden creerlo o no creerlo! Simplemente, tomen el hecho.
Yo pregunto por qué el cerebro debe funcionar siempre dentro de este viejo molde. Y, si no funciona en su viejo molde, entonces establece, conforme a sus recuerdos, un molde nuevo en oposición al viejo. Nosotros sólo empleamos una muy pequeña parte del cerebro, y esa parte pequeña es el pasado. Hay una parte del cerebro que no ha funcionado en absoluto, que está abierta, vacía, que es nueva. ¿Conocen algo acerca de eso? No estén de acuerdo con esto. Ustedes sólo conocen las actividades del viejo cerebro, cuando alguna vez son conscientes de ello. Ahora pregunto, si ese viejo cerebro puede permanecer quieto a los estimulas, de modo que pueda surgir una respuesta nueva. Y la pregunta siguiente es: ¿cómo puede ese cerebro, que ha sido tan condicionado, contenerse un poco? ¿Puedo proseguir?

¿ Esta despierta la inteligencia ?



¿Qué relación hay entre la inteligencia y el pensamiento?

 Las limitaciones del pensar condicionado. Ningún movimiento nuevo puede tener lugar si el «viejo cerebro» opera constantemente. «He estado yendo hacia el Sur pensando que iba hacia el Norte». La percepción de las limitaciones de lo viejo, es la semilla de la inteligencia. ¿Es lo «nuevo» reconocible? La dimensión diferente solo puede operar por medio de la inteligencia.

sábado, 28 de julio de 2012

Rompiendo el patrón del ego.


¿Es el Ego una Ilusión?



Por el Prof. P. Krishna


Ex Rector del Centro de Educación de Rajghat, Fundación Krishnamurti India, Varanasi 221001, India


Hemos visto que el conflicto y la violencia en la sociedad surgen del conflicto y la violencia que hay en nuestra conciencia. Y el conflicto y la violencia que hay en nuestra conciencia surge del proceso del ego en nuestra conciencia. Por tanto la siguiente pregunta que debemos explorar es ¿qué es el ego? ¿Existe realmente como una realidad en la naturaleza, o es una ilusión en el sentido de que es meramente una creación de nuestra propia imaginación? Esa es una pregunta importante, porque si existe en la naturaleza, entonces no la puedes eliminar. Pero si está basada en ciertas suposiciones, que no tienen ninguna existencia excepto en nuestra imaginación, entonces no tienen existencia en la naturaleza, sólo tienen existencia en la imaginación. De igual forma que los cuentos de hadas creados por nuestra imaginación. Pueden estar en un libro, pero no son reales, no son historias basadas en la realidad. Y cuando nosotros sabemos que son únicamente imaginarias, no crean ilusión. Pero cuando son creadas por la imaginación, y se toman como reales, entonces se convierten en una ilusión. Si el ego es algo que realmente existe en la naturaleza, entonces debemos aprender a lidiar con él y los problemas que crea. Entonces necesitamos estudiar los libros de Dale Carnegie, los cuales nos enseñan como manejar el ego: “Cómo Ganar Amigos e Influenciar a la Gente”. Nos enseña a conducir nuestras formas en la sociedad a fin de ser exitosos.

Pero lo que estamos explorando aquí es algo completamente diferente. Estamos explorando si es posible disolver el ego, a través del entendimiento del proceso que lo forma, para que no tengas que manejarlo. Así la libertad es algo totalmente diferente del manejo del ego, o el refinamiento del ego. La más sofisticada, la más educada persona expresa su ego en una forma refinada, en una forma más sofisticada que una persona no educada. Pero interiormente no hay una tremenda diferencia entre los dos individuos. Por otra parte hay una tremenda diferencia entre la persona que es libre del ego y la que está atrapada en él.

Por tanto quiero explorar contigo esta tarde si el ego es una ilusión creada por nuestra propia mente. Primero, antes que nada uno puede observar por uno mismo que no hay ningún ego por ninguna parte en la naturaleza que no sea en la conciencia humana. Los animales pueden ser violentos hasta cierto grado pero los animales no tienen un ego. Ellos no son intencionalmente ni deliberadamente violentos. Y el niño, cuando nace, es como un animal, no tiene ego ya que no tiene la capacidad de pensar e imaginarse. Por tanto tenemos que examinar: ¿cuándo surge el ego como algo existente mientras el niño crece? Porque, después de todo, todos hemos sido niños, por tanto hemos estado expuestos a este proceso. Si yo examino eso, encuentro que después de unos cuantos años de haber nacido el niño adquiere un lenguaje y adquiere la capacidad de pensar e imaginarse. Estas capacidades en sí mismas no son el ego. Vienen a nosotros en el proceso biológico de la propia evolución, la cual es una parte del orden de la naturaleza. Cuando enfrentamos estas capacidades con el instinto de buscar placer y evitar el dolor, que está allí también en el animal, entonces eso produce una receta para la formación del ego, debido a que con la conciencia humana hay no sólo dolor físico y placer físico, sino también dolor psicológico y placer psicológico.

No sólo recuerdo con hechos lo que ha pasado, sino también registro en la memoria el placer y el dolor de esa experiencia. Lo recuerdo y deseo que se repita ese placer en el futuro. Y también recuerdo un insulto, y siento enemistad por la persona que me insultó. La memoria de ese insulto puede crear una enemistad permanente. Recuerdo a la persona que me maltrató y en consecuencia lo evito en el futuro. Pero usted debe notar que cuando maltrató a un perro, éste regresó moviendo la cola nuevamente al siguiente día, ¡ha olvidado el maltrato y no se siente insultado! Pero nosotros tenemos la capacidad, no sólo de recordar el evento sino también de nutrir esta pena psicológica dentro de nosotros. Eso es lo que trae el miedo y la sospecha en nuestras relaciones. Los niños también son capaces de lastimarse, pero usted debe haber notado que de después de algunos días, han olvidado el dolor y pronto se hacen amigos con la misma persona. Pero cuando crecemos, se hace cada vez más difícil hacer esto. Y eso es el principio del proceso del ego dentro de nosotros.

Por tanto surge la pregunta si es posible no registrar nada psicológicamente; registrar sólo hechos, pero no registrar insultos ni adulaciones. Uno no está objetando a toda la memoria, porque la memoria de los hechos es necesaria y no crea ilusión o el ego. Pero la memoria psicológica interfiere con la calidad de mis relaciones en el presente. Eso significa que usted pudo haberse peleado con su esposo o su esposa hace diez años y puede de manera factual recordar que tuvo un pleito, pero si usted no está cargando con el residuo de ello en términos de dolor no afecta su relación de hoy. Es la memoria del dolor, la que constituye la memoria psicológica. Y eso es lo que crea una dificultad en la relación. A menudo observamos que tenemos amigos, quienes son muy  buenos seres humanos, pero algo va mal entre ellos; y no pueden conducirse para vivir en paz juntos. No es que no lo deseen sino que no pueden. Y eso es cómo las relaciones se hacen difíciles y se fracturan.

Así que ésa es la próxima cosa a mirar en nuestra vida, ¿por qué registro la adulación y el insulto? No son hechos. Si alguien viene y me dice, “ Ah, mire su cátedra fue divina, fue maravillosa, usted es un gran hombre”, es una exageración, es una mentira. ¿Por qué encuentro eso tan placentero, por qué lo registro? O viene y le dice “Usted es un estúpido, tonto, está perdiendo su tiempo, usted no entiende nada” y yo me siento insultado y conservo ese insulto en mi mente, y siento enemistad por esa persona. Lo vimos esta mañana. Si usted está cargando un bote para las limosnas, y alguien pone algo en él, lo trata como amigo pero si él toma algo del bote entonces lo trata como enemigo. ¿Por tanto hay algún tipo de imagen que estoy formando, una reputación que estoy buscando, por lo cual encuentro útil la adulación y doloroso el insulto?

¿Por lo tanto debo preguntarme por qué tengo esta imagen, por qué busco esta reputación para mí? Encontrará que proviene del hecho de que nos gustaría que la comunidad piense mejor de nosotros de lo que realmente somos. No quiero que la gente sepa cómo soy exactamente, qué pretendo, y me gustaría crear una imagen de un ser humano superior y que carguen con esa imagen de mí. Desde luego que crea un conflicto en mí porque tengo que vivir constantemente manteniendo esa imagen y actuando diferente a como realmente yo soy. Pero estoy dispuesto a tolerar ese conflicto porque deseo las ventajas que esta buena imagen en la sociedad me da, que significa que no soy completamente honesto. Y somos deshonestos porque estamos buscando algún tipo de provecho. Eso en sí es el proceso del ego.

La siguiente pregunta que me tengo que hacer es, ¿es posible vivir sin ninguna imagen?
Ser completamente honesto, ser yo mismo, independientemente de lo que la gente piense sobre mi. Permita que su esposa o su amigo sepa exactamente cómo es usted, con todas sus debilidades y sus defectos y las llamadas virtudes y logros y que decidan si desean continuar con usted o no. No quiero pretender que esa persona permanezca conmigo amigablemente, porque he visto la complicación que resulta de tal pretensión. Reduce la calidad de nuestra vida. Crea un conflicto entre lo que yo soy y lo que yo deseo que otros piense sobre lo que yo soy. Esa imagen es sólo una cosa imaginaria, que no es realmente la realidad del yo, y por tanto basada en la ilusión. El ego, esa división, proviene de la imagen, no del hecho. El ego surge de la manera en la que yo enfoco la vida.

Es fácil ver que mi casa no crea el ego en mí, sino que creo al ego en relación a mi casa. Surge si yo me siento apegado a ella y se convierte en algo muy posesivo. Y parece que es verdad en todo. Puedo enfocar todo en forma no egoísta o puedo enfocarlo egoístamente. Puedo hacer mi trabajo no egoístamente y puedo hacer el mismo trabajo egoístamente. Por tanto el ego no es la actividad. Radica en la forma en la que miro esa actividad y me involucro en esa actividad. Lo que significa, necesito vigilar mi motivo. ¿Con qué motivo me estoy relacionando, con qué motivo estoy haciendo mi trabajo? Un científico puede estar trabajando 16 horas diarias en su laboratorio, porque desea aprender sobre el espacio, desea aprender cómo el sol ilumina y por qué el cielo es azul. Ese es su interés, ésa es su pasión, eso es lo que él quiere aprender. En eso, no hay ego. Pero en el momento en el que empieza a sentir que debe ser el primero en descubrirlo, que desea hacer esto a fin de conseguir el Premio Nobel, la misma actividad se convierte en una actividad del ego, porque no lo está haciendo por el gusto de aprender, lo está haciendo por un resultado, por un reconocimiento.

Por lo tanto el ego es muy sutil y nadie más puede realmente saber qué motivos tiene.

Hay un diálogo interesante entre Arjuna y el Señor Krishna en el Bhagavad Gita. Arjuna le pregunta a Krishna, ¿cómo es el  hombre liberado? ¿Cómo duerme, cómo trabaja, cómo vive? Y Krishna le dice, él vive exactamente como cualquier hombre ordinario, él trabaja como cualquier hombre ordinario y él duerme como cualquier hombre ordinario, y sin embargo, no es la misma cosa porque no lo hace por las mismas razones.

Es sólo la diferencia interna del motivo que distingue si es un proceso del ego o si no es un proceso del ego. Por tanto no es un asunto que tenga que ver con lo que hace o con lo que no hace, sino cómo enfoca lo que está haciendo y cómo enfoca lo que no está haciendo.

Esto no es algo que sea altamente filosófico y difícil de entender. Después de todo, enseñamos a nuestros estudiantes en la escuela a jugar por el gusto de jugar y a hacer las cosas bien por el gusto del amor a la excelencia y no da mucha importancia al resultado que se convierte en una actividad egoísta. Así que puede jugar egoístamente y puede jugar el mismo juego no egoístamente. Si no es egoísta entonces no importa que usted pierda, hay el gusto, el gozo de haber jugado y eso le da alegría para felicitar a su amigo por haber jugado mejor y haber ganado el juego. No hay frustración. Eso es lo que llamamos espíritu deportivo. Ahora, la vida es como un juego. Y si un juego puede jugarse no egoístamente, ¿por qué no se puede vivir sin egoísmo? Desde luego que puede. Hemos de alguna manera aceptado que no puede ser y esa suposición es una ilusión.

El ego nace de la ilusión de que pensamos que si trabajamos por interés propio, nos beneficiaremos. Realmente si usted trabaja por interés propio, lo cual significa a fin de recibir reconocimientos, tener más poder, tener más dinero, una mejor reputación, ello baja la calidad de su vida. Nosotros queremos todo eso a fin de ser felices pero la felicidad se destruye por el enfoque egoísta y por lo tanto la calidad de su vida se ve reducida. ¡Así que es una ilusión pensar que enfocar la vida con interés propio es nuestro propio interés! Normalmente pensamos que es malo ser egoístas, porque otra gente sufrirá y yo me beneficiaré de mi egoísmo. Decimos que usted está definiendo el beneficio muy estrechamente, muy poco inteligentemente. Usted no está separado de la otra persona y lo que usted considere ser un beneficio es en realidad, en el fondo, no beneficioso.

Si vemos la verdad de ello y si realmente percibimos el peligro del proceso del ego, no a través de una explicación, no meramente como una conclusión racional con la que estamos de acuerdo, entonces esa percepción  del peligro actuará en nuestra conciencia y eliminará el proceso del ego. Su deseo de hacerlo no actúa. Su acuerdo tampoco actúa, porque el conocimiento y las ideas no cambian la conciencia. Pero una percepción profunda de la verdad cambia la conciencia. Y nosotros tenemos esta capacidad de revelación (insight).

Déjeme darle un ejemplo. Consideremos la adicción a fumar. El ser humano, antes de fumar, no era un adicto a fumar, lo cual significa que él podría haber visto un cigarrillo y ello no creó un deseo irresistible para fumarse ese cigarro. Pero por varias razones de tipo social empezó a fumar y eso le provocó una sensación de placer. Ese placer lo registró y ahora desea repetir ese placer. El desea tener más y más de ello, y eso creó un cambio químico, y ahora, cuando él ve un cigarro le produce un irresistible deseo de tener un cigarro y por tanto se hizo adicto. Algo ha cambiado en su cerebro, en la computadora de la que platicamos esta mañana. Anteriormente, la computadora no había creado el deseo cuando vio un cigarro pero ahora creó un deseo irresistible cuando ve uno. Y la pregunta que estamos haciendo es ¿puede ese hábito eliminarse? ¿O puede él luchar constantemente con ello, puede solamente controlar su deseo pero no liberarse de él nuevamente? He observado a mis amigos. Ellos están constantemente luchando con ello. Tienen que evitar todos los lugares donde otros están fumando o donde hay cigarrillos; de otra manera están tentados de comprarlos. Pero, ocasionalmente, usted no se topa con una persona que siente una punzada de dolor en su pecho y se da cuenta que el cigarro lo está matando. ¡Cuando eso sucede y el peligro realmente se percibe el deseo desaparece! Algo profundamente cambia en su cerebro y rompe con el circuito de los nervios que estaba creando ese irresistible deseo. Krishnamurti lo llamó mutación en el cerebro. Si eso sucede estás libre, no tienes que lidiar con el problema nuevamente. El ciclo habitual se ha roto.


PREGUNTAS y RESPUESTAS:

Pregunta: ¿Puede ser que necesitemos de alguna ilusión para empezar para nuestro crecimiento y posteriormente resolverlo? ¿Pueden ser las ilusiones etapas en las cuales la mente se enfrenta con la realidad?
PK: El que pregunta nos dice si es necesario tener alguna ilusión a fin de descubrir lo que es verdad. Ninguna ilusión es necesaria para descubrir la verdad. Las diferentes religiones promulgan diferentes ilusiones en la forma de creencias. ¿Por qué tendría que ir a través de ellas a fin de descubrir lo que es la verdad? No hay etapas para la verdad. Socialmente las consecuencias de una ilusión puede ser menos mala que otra, pero desde el punto de vista de la percepción de lo que es verdadero; una ilusión es una barrera. Hay una evolución biológica, que es parte de la naturaleza; pero no hay evolución psicológica. Somos egoístas desde hace 5000 años, aún somos egoístas, y no estoy seguro de que la evolución erradicará el ego, porque cada uno de nosotros lo crea a través de la capacidad de imaginarnos, de la memoria y del pensamiento. Estas capacidades están presente en cada persona y no se van a ir. El instinto de buscar placer y evitar el dolor también existe y no se va a ir. Por tanto no creo que podamos depender de la evolución, necesitamos aprender esto como una parte del vivir correctamente.

Pregunta: ¿No es el dolor tan natural como el placer? ¿Por tanto cómo podríamos eliminarlo?
PK: El dolor físico es un proceso biológico. Usted se cae y se rompe los huesos y hay dolor, que es lo mismo para los animales, que es lo mismo para nosotros. Lo que hay allí adicionalmente para nosotros es que el dolor crea auto-compasión. Lo que adicionalmente hacemos en adición al dolor físico, es debido al proceso del ego. El dolor físico es solamente una consecuencia natural, pero la auto-compasión no es una consecuencia natural, es nuestra creación. Me gustaría dar un ejemplo de esto. Uno puede mirar a nuestra propia vida con hechos y usted puede saber que tiene tanto dinero, tiene esta casa, tiene esta familia, que tiene tantos años de edad, que tiene este tanto conocimiento, que usted no tiene aquello o lo otro, etc. En todas estas percepciones de hechos no hay ego. Pero si yo evalúo las condiciones y digo que soy desafortunado en la vida, o los miro y me siento que soy afortunado en la vida, entonces ese sentimiento es nuestra propia creación y debemos entender por qué hacemos eso. Es un proceso psicológico, un proceso auto-creado por nosotros mismos. Lo que la mente hace es, comparar estas condiciones con algunas otras condiciones o contra alguien más. Escoge con quien compararse, escoge lo que hay que comparar, lo evalúa y se siente afortunado o desafortunado. Es un juego que nuestra mente juega. Es como preguntar, ¿si el número 50 es grande o pequeño? La pregunta no puede ser contestada. ¡Es mayor que 49 y menor que 51! Por tanto la alegría y la depresión son ambos creados por el nuestra propia mente y por tanto toda frustración es la creación de nuestra propia mente. Una dificultad en la vida pude no ser la creación de nuestra propia mente, pero la frustración sí. Es un resultado a una respuesta no inteligente para la vida.

Así que estos procesos del ego son procesos psicológicos, y terminan si nos liberamos de las comparaciones de la mente, no a través de una decisión voluntaria sino aprendiendo cómo sucede y que es lo que hace. Por ejemplo, si descubrimos por nosotros mismos que compararnos con otros es una enfermedad de nuestra propia mente y que produce un cúmulo de complicaciones en la vida, para de hacer comparaciones. Y si usted deja de estar comparando, entonces no hay inferioridad, no hay superioridad, no hay celos, no hay envidia. Entonces no está influenciado por lo que está pasando a otra persona. Por tanto usted conduce su propia vida y usted es amigable con otros. Usted comparte sus alegrías y usted comparte sus congojas también, pero no hay comparación. Esto no es algo difícil de aprender. Cualquiera puede aprender esto y entonces se libera una pesada carga. Toda esta complicación de sentir celos, rivalidad, competencia y enemistad con otros, ese equipaje completo se desecha. Y esa es la transformación real porque usted vive ahora diferente. Su conciencia funciona diferente. Puede que no sea la total iluminación en el sentido de que no esté libre de toda ilusión pero por lo menos una ilusión se ha desechado, que conserva mucha energía, que estaba desperdiciada por la fricción anterior. Y necesitamos energía para aprender,  para explorar más hondo.
Esta es una búsqueda muy energética porque el proceso del ego es un proceso muy disipador, disipa energía tremendamente. Esto corresponde a la fricción en los sistemas físicos.

Pregunta: ¿Hay alguna diferencia entre el ego y el sí mismo (self)?
PK: Esta es una cuestión de semántica, pienso. Estas palabras no se definen precisamente como se hace en los términos científicos, como masa, fuerza y energía. En la ciencia definimos los términos con precisión. Diferentes personas usan las palabras ego y sí mismo (self) en algún sentido diferente, y también a menudo son intercambiables. Usted encontrará que en la literatura religiosa a menudo usan el sí mismo (self) con minúsculas y a menudo con mayúsculas. El sí mismo (self) con minúsculas se usa para implicar el ego y el Sí Mismo (Self) con mayúsculas implica conciencia pura de que somos capaces, lo cual Krishnamurti llamó conciencia sin opciones, porque la opción viene del ego. Lo que tiene que hacer de cualquier forma es entender lo que hay detrás de la palabra y entender la realidad. Y esa es la razón por la cual esto es como el arte; no puede aprender de sus definiciones o de guías. No puede realizar una hermosa pintura con ningún tipo de instrucciones y de manera similar no puede conducir una vida de gran calidad, libre del ego, a través de ninguna instrucción. Esa fue la razón por la que Krishnamurti nunca se molestó en definir sus términos con precisión. El dijo, usted debe descubrir el significado que hay detrás de él para usted mismo de cualquier forma. Esa es la razón también del porque profesores de filosofía, quienes definen estos términos muy precisamente no están cerca de la verdad. Como un ejercicio académico tienen su valor, pero en términos de una búsqueda religiosa no tiene ningún valor.

Pregunta: ¿En vista de que estamos condicionados por nuestro pasado y éste está fijo en la memoria, cómo podríamos liberarnos de él?
PK: El observador es producto del pasado. Es la parte condicionada de nuestra conciencia. Es lo que se sostiene en la memoria, desde lo cual la mente responde. Por tanto todo pensamiento está atado al pasado. Ningún pensamiento es siempre completamente nuevo. Puede ser una adición de dos diferentes pensamientos y por tanto ninguno pudo haber hecho ese pensamiento porque aún es producto del pasado. La única facultad, que tenemos, que no está basada en el pasado, es la conciencia. Puedo inclusive estar conciente de mi condicionamiento. Puedo estar conciente de mi proceso de pensamiento y la conciencia es algo del presente. Así que esa es la única esperanza para el hombre. De otra manera estamos completamente atrapados en el pasado. Por lo tanto Krishnamurti señaló que en tanto estemos apegados e identificados con nuestro condicionamiento, eso se convierte en el contenido de nuestra conciencia. Sólo cuando nos liberamos de este contenido, que no significa que este contenido no exista más, sino que no domina nuestra conciencia, sólo entonces hay la posibilidad de que algo nuevo surja. Esto es verdad aún en la búsqueda científica. Si usted considera cómo algo que se descubre totalmente nuevo es resultado de la ciencia, como por ejemplo, el descubrimiento de Einstein de que el espacio y el tiempo están conectados uno al otro. Esto no se conocía en la física clásica. La gente había considerado siempre que el espacio es algo totalmente diferente del tiempo y que ésa es nuestra experiencia también. Por tanto no fue ni siquiera la experiencia de Einstein tampoco. Así, ¿de dónde vio esta conexión? No existía en sus conocimientos; no estaba en su experiencia. Era algo totalmente nuevo, que vino como un flash hacia él. Esta es la capacidad de revelación (insight), que la conciencia humana tiene. No lo hemos valuado lo suficiente. Estamos terriblemente apegados al proceso del pensamiento y con ahínco trabajamos con ello y eso es lo que continúa en el ego, continúa el pasado.

Si usted no usa su proceso de pensamiento para resolver sus problemas y permanece silencioso con ellos y los observa, usted encontrará que algo diferente se lleva a cabo en su mente. No permitimos que eso suceda porque estamos espantados y febrilmente trabajando en nuestro proceso de pensamiento. Por tanto cuando el observador está en silencio, que significa que el proceso de pensamiento está en silencio, entonces hay la posibilidad de algo nuevo, ya que el observador no está interfiriendo y hay solamente observación. Esto se conecta con lo que estábamos platicando esta mañana, si tenemos que identificarnos con esta computadora, que está allí en nuestro cerebro y debe por tanto aceptar todo lo que diga. ¿Puedo no ver mis propias reacciones en la misma forma que miro las reacciones de mis amigos? No estoy atrapado en eso, sino que lo escucho, lo considero. Por lo que si puedo escuchar a mi propio cerebro, pero no necesariamente aceptar, estoy libre.

Es un poco sutil. Una vez le pregunté a Krishnamurti, “Señor, he leído sus biografías en las que usted cuando era joven era muy tímido. ¿Cómo pudo superar su timidez?” Y el me dijo, “No la he superado, Señor. Aún soy muy tímido.”

Ahora eso para mí significó que estaba señalando que se había dado cuenta solamente del hecho que el cerebro de K es tímido. El no peleó contra él, pero no siempre aceptó lo que le decía. Así que yo podría ver que algunas veces cuando estamos caminando enfrente de su casa, y él estaba mirando desde la terraza,  se apartaría con timidez. Pero seguramente, cuando iba a dar su plática y había miles de gente sentadas en ese salón, la timidez debió surgir y decir, allí hay todo tipo de extraños sentados, no entres, pero no lo aceptó y dijo “¡no te escucho esta vez!” Así que, sin pelearse con él, ni identificándose con él, eres libre. Para mí eso implica todo en esa conciencia sin opción. Implica que el observador no está activamente interfiriendo con lo observado.

Si me separo de lo observado, entonces eso es ya una división entre mí  y lo que estoy observando. Y en ese espacio el mí desea manipular y eso se convierte en el proceso del ego.

Por tanto no doy tremenda importancia a esta computadora. La conciencia no está en esa computadora, que es por lo que la literatura religiosa se refiere como el Sí Mismo (Self) con mayúsculas. Pero Krishnamurti nunca aceptó eso. El dijo, hay únicamente el fin de esto. Y antes de liberarte de esto, hablar de Sí Mismo (Self) con mayúsculas es sólo especulación. Pero usted puede hacer la pregunta, ¿si él se había liberado del ego, desde dónde estaba hablando y desde dónde estaba actuando? Después de todo, había pensamiento, había aún acción que se estaba realizando, solamente el proceso del ego estaba ausente. Uno puede conocer ese estado solamente después de que el proceso del ego ha terminado. Pero cuando especulamos sobre él, cuando solamente estamos académicamente discutiéndolo, no sabemos qué es ello. Se dice que los sabios vivieron con el Sí Mismo (Self) con mayúscula; para mí no hay diferencia entre eso y vivir conciente sin opción. Usted puede deliberadamente cultivar la mayúscula. Cualquier intento deliberado de nuestra parte pertenece al sí mismo con minúscula.

Yo lo veo de la siguiente manera: vivimos en dos planos, en un plano hay voluntad y esfuerzo y conocimiento y hay caminos y nuevos logros, etc. El proceso de pensamiento completo pertenece a este plano. Hay otro plano, del cual a menudo no estamos concientes, que no es el proceso del pensamiento. En ese plano yacen la conciencia, percepción, observación, atención, silencio, meditación, revelación (insight). No son procesos de pensamiento. Uno puede darse cuenta del proceso de pensamiento también, por tanto la conciencia no es un proceso de pensamiento. Y hay una misteriosa conexión entre ese plano ye este plano de nuestros pensamientos. Aunque vivimos en el plano inferior, ocasionalmente, un canal se abre del plano más alto y a través de esa percepción captamos la verdad. Esa es la única manera como las cosas fundamentalmente cambian en el plano inferior. Es un proceso misterioso, es sin caminos y sin tiempo. Krishnamurti dijo que la verdad entra en la mente como un ladrón. Cuando el ladrón entra en la casa, tú no sabes qué camino escogerá, no puedes especificar cuándo entrará y él tiene que romper o pasar por todas las defensas de su casa a fin de entrar. De manera similar, la verdad tiene que entrar a través de las defensas que hemos construido alrededor de nuestro cerebro, que son nuestros apegos, nuestras ilusiones, etc. Y no hay método para esto. Y sin embargo es una capacidad de nuestra conciencia. De otro modo, como lo discutimos en la mañana, quedamos completamente atrapados en el pasado. Y si estoy completamente atrapado en mi pasado entonces no soy responsable de mis actos porque mis decisiones son inevitables. Ya que no es así, es por lo que la libertad es posible. Nosotros no somos como una computadora, una compleja computadora, que está programada. Una computadora no tiene conciencia.

Eso es por lo cual K habla de vaciar la conciencia como la conocemos. Es únicamente la conciencia que no está influenciada por el pasado. Todo pensamiento está influenciado por el pasado. El hace un planteamiento muy radical. Dice, pensar no resuelve nuestros problemas, porque por un lado estás apoyándote en el proceso de pensamiento para resolverlos. Tienes que ir más arriba para ver la fuente del problema. Es un poco como, sentarse frente al mar y tratar de impedir las olas. Usted puede estar contando cuántas olas trató de retener hoy, pero es del todo una actividad estúpida porque las olas seguirán llegando tanto como la fuente de las olas no se elimine.

Por tanto puede ser muy inteligente en resolver sus problemas pero la clase de pensamiento que crea los problemas aún continúan. Es más importante entender el mecanismo que crean los problemas que resolver los problemas individuales. Para ello tiene que observar cómo esos problemas surgen y lo que está pasando en su vida. Usted sabe, la gente sabia en las diferentes culturas han expresado pensamientos similares en diferentes épocas. Hay un hermoso verso de los Upanishads sobre dos pájaros en un árbol. Un pájaro está picoteando la fruta y probando lo amargo y dulce de ella y el otro pájaro está observando lo que este pájaro está haciendo. La conciencia humana, dice, consiste en estas dos aves. El primer pájaro es el ego, y el segundo la conciencia, sólo observa. Esa reflexiva, silenciosa y quieta observación trae mucho más sabiduría que todo el esfuerzo de resolver los problemas. ¡Y una simple percepción puede valer más que un millón de pensamientos!

Pregunta: ¿No ha habido evolución en la conciencia humana? ¿Entonces cómo es que no vemos esclavitud hoy?
PK: Pienso que hay un cambio en la manera en la que se manifiesta el desorden en nuestra conciencia externa e internamente. Pero no hay un cambio real profundo en la conciencia humana. Por tanto encontramos que la forma de esclavitud, etc., que se tenía en la Edad Media no se tiene hoy pero el dominio aún continúa. Esa cruda manifestación de dominio no está más ahí. La presente ocupación de un país por otro y la colonización ha terminado pero la explotación económica continúa. Eso es lo que quiero decir cuando digo que la forma externa que toma el desorden ha cambiado algo, para mejorar, pero interiormente el estado de la conciencia parece no haber evolucionado. ¿Y desde luego la pregunta de más fondo es por qué es así? Pienso que la razón es que todo lo que toma para constituir el ego es memoria, imaginación y el instinto de buscar el placer y evitar el dolor. Y estos están allí en los seres humanos. Ellos estuvieron allí hace 2000 años, y están allí ahora. Las plantas y los animales no tienen esta capacidad de hacerse egoístas. Responden solamente acorde a sus instintos, puestos por la naturaleza, y están también limitados por su instinto y por su naturaleza. Tomen por ejemplo la sexualidad. La sexualidad está allí en las plantas, la sexualidad está allí en los animales, la sexualidad está allí en el hombre. Nos ha llegado en la evolución. Pero cuando lo contrastamos con nuestra capacidad de imaginar y de recordar, se torna lujuria y pornografía y violación y todas formas de manifestaciones, que no encuentras en otras especies en la naturaleza. Por lo tanto necesitamos aprender cuál es el uso correcto de estas facultades, que hemos recibido en el curso de la evolución biológica, y que necesita conocimiento de sí mismo. ¿Cuál es el uso correcto de estas facultades y cual es el uso erróneo de estas facultades? Las facultades en sí mismas no son malas, pero cuando se usan en forma equivocada, crean el mal.

Es por ello que estaba diciendo en la mañana que el conocimiento de sí mismo se requiere para cada ser humano; porque sin él usted formará el ego y entonces como resultado de ese ego viene la violencia y la codicia y el egoísmo, etc. Cómo se manifiesta es un asunto diferente, es un asunto circunstancial y cultural. Pero no estamos completamente atrapados en este proceso y tenemos la posibilidad y la capacidad de liberarnos nosotros mismos de este proceso. Pero no hemos prestado atención a este aprendizaje. Y desde luego que este aprendizaje es muy personal, muy individualista; no puede adquirir este conocimiento de otros. Debido a que el aprendizaje y el conocimiento científico está constantemente expandiéndose porque puede transmitirse y ser aprendido rápidamente y usted construye posteriormente. Pero  Buda no recibe nada de Buda. El tiene que ver la verdad por sí mismo. Pero debido a que es necesario crear una atmósfera en la cual cada ser humano aprenda y adquiera conocimientos por sí mismo. Pero en lugar de cultivar tal indagación, hemos cultivado la creencia y hemos cultivado indentidad y orgullo en nuestra propia cultura y en nuestra propia creencia, etc., lo cual nos divide. Esa es la razón por la cual una gran cantidad de violencia y lucha han resultado de la religión, ya que el verdadero significado de la palabra “religión” es aquella que nos ata, que nos une. Por tanto hemos mal entendido la religión. Eso es por lo que siento que hay algo que requiere ser replanteado en la educación.


Pregunta: ¿Por qué tengo tanto miedo del vacío en mí mismo?
PK: ¿No será porque nos sentimos cómodos con lo conocido? Nos sentimos seguros de lo que nos rodea, con gente conocida. Hay miedo de encarar lo desconocido. Pienso que es también es el hecho que nos impide conocer la verdad, porque la verdad es lo desconocido, ya que la ilusión es lo conocido. Y hemos invertido en la ilusión, y nos da una sensación de seguridad y propósito y tenemos miedo de perderlos. Pero esta cosa completa, esta verdad completa puede ser entendida con observar personalmente cómo está ocurriendo en nosotros mismos. Por tanto no es una verdad de que es inevitable, no es como la gravitación, que actuará sobre ti. Ponga una piedra allí o una masa aquí, la gravedad inevitablemente actuará. Pero este proceso egoísta puede entenderse e ir más allá de él. No estamos completamente atrapados en el pasado y en nuestro condicionamiento.

Eso es por lo que la pregunta completa de qué es moral y qué es inmoral, qué es correcto y qué es erróneo, surge solamente del hombre. Si usted dice que mis acciones y mis decisiones están completamente determinadas por mis instintos y por mi pasado, entonces no soy responsable por lo que hago. Pero no acepto esa posición, porque consideramos que para el ser humano no se está completamente atrapado en su pasado y en su circunstancia. Un animal lo está. Cuando un perro ladra, no hay algo más que pueda hacer sino ladrar. Pero un ser humano decide ladrar. Los biólogos, desde luego, explican la violencia en el hombre en términos de lo que se ha dado en el curso de la evolución desde los animales. Si usted acepta esa explicación, entonces no hay posibilidad de no ser violentos. Por tanto, la explicación de los científicos y los biólogos sobre la violencia en el hombre es verdad, tampoco es verdad que estamos completamente atrapados en ello. Es posible que nosotros podamos ir más allá de eso a través de nuestro entendimiento. Y eso es la búsqueda religiosa. Por ello es esencial el conocimiento de sí mismo, más esencial que el conocimiento del mundo. Sócrates dijo, el conocimiento  de sí mismo es el único conocimiento. Rehusó aceptar cualquier otro conocimiento como conocimiento; consideró todo otro conocimiento como información. Y Buda dijo que el conocimiento del mundo es un conocimiento inferior, avidya, en tanto que el conocimiento verdadero es el conocimiento de sí mismo. Por tanto desde hace 2000 años, cuando existía esta gente, la preocupación de la humanidad era el entendimiento de sí mismo y el cultivo de la sabiduría. Pero entonces fuimos a una era del conocimiento y una profusa expansión del conocimiento; conocimiento artístico, conocimiento científico, conocimiento literario, etc. Y ahora estamos yendo más allá del conocimiento a la era de la información tecnológica. Ahora nadie tiene tiempo ni siquiera de escribir como Shakespeare o escribir cartas como Roberto Browning; ahora usted envía mensajes por correo electrónico.

Esto lo expresó el poeta inglés Eliot en un poema. Dijo:

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en nuestro conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?
En 2000 años, los ciclos del destino, nos llevan lejos de Dios y al polvo.

Debido a la preocupación de la humanidad se ha movido de la sabiduría al conocimiento y del conocimiento a la información.



Pregunta: ¿Es el instinto una forma de condicionamiento físico?
PK: Yo diría que el instinto es un condicionamiento biológico. Pero liberarse del condicionamiento no quiere decir el fin del condicionamiento. Significa la relación correcta con el condicionamiento. La sexualidad está allí en los animales, pero no crea la clase de problemas que nosotros hemos creado de ella. Debemos aprender de los animales. Cuando usted lo pone en su lugar correcto, no crea problemas. Pero no hemos descubierto su lugar correcto, lo explotamos para servir muchos fines de nuestra propia creación.

Pregunta: ¿Muchos animales pelean por la comida. Es posible que la gente, que tiene instinto similar, pueda librarse de esto?

PK: Nosotros somos mucho más inmorales que los animales, porque nosotros peleamos por una idea mientras que los animales sólo pelean por la comida. Si usted también pelea por la comida, entonces se hace igual al animal. La violencia es un asunto de grandes dimensiones para el hombre, pero no es posible probarlo con objetividad. Somos superiores en el sentido de que tenemos más habilidad de recordar y planear, etc., de lo que son los animales capaces, pero no hemos usados estas habilidades para ser más bondadosos y protectores. Hemos usado estas habilidades para destruir, para ser más crueles, por lo tanto no somos superiores. Tenemos más habilidades, pero no somos superiores.

Pregunta: ¿Hay un punto en nuestro desarrollo como seres humanos, donde podamos superar este condicionamiento biológico?
PK: Superar no es en el sentido de pelear y salir victoriosos, sino superarlo en el sentido de entender nuestra relación con ello y por lo tanto liberarse es ciertamente posible.

Pregunta: ¿Para esto debiera uno suprimir o examinar nuestros instintos mientras uno aún los tiene?

PK: Si usted directamente quiere lograr un resultado, tal como liberarse de la sexualidad, terminará peleando con ella y suprimiéndola y distorsionándola. Algunos religiosos han tratado eso. Han tratado de tomar votos y evitar ellos mismos la actividad sexual. Eso crea distorsión, mientras por dentro están ardiendo. La sexualidad y los instintos son parte de la naturaleza y debemos respetar la naturaleza porque existe. Pero debemos entender nuestra relación con ese instinto. Le daré un ejemplo. Usted entra en contacto con una persona del sexo opuesto, y ello le produce una respuesta sexual en su cuerpo y en su mente, un deseo sexual surge. Es como cualquier otro deseo. ¿De dónde viene la insistencia, de que mis deseos deben satisfacerse? Si estoy dispuesto a matar, estoy dispuesto a ser violento, estoy dispuesto a forzar a otra persona a fin de satisfacer mis deseos, entonces se crea un problema. ¿De dónde viene la insistencia? La insistencia viene del ego. El deseo y la sexualidad no es el ego. Si lo observo, y si puede satisfacerse sin ninguna crueldad, estoy contento de satisfacerla. Si no puedo satisfacerla, la dejo ir. ¡Entonces eres libre! Por tanto investigue si todos los deseos pueden mantenerse como deseos. Los deseos no son cosas inocentes, no hay adicción a su satisfacción. En efecto, nada en sí es malo, hasta que el ego se apega a ello. La casa no crea posesividad. Yo me he convertido en posesivo en relación a la casa. Mi esposa no crea apego, yo me apego. Tome cualquier virtud, le agrega el ego a ella y entonces se convertirá en un vicio. Tome la humildad agréguele el ego y se convertirá en un complejo de inferioridad. Tome el amor y le agrega el ego y se convertirá en posesividad, apego, celos y todo eso. Tome la sexualidad y agregue ego y tendrá lujuria y violación y todo eso. Por tanto el problema no es una cosa externa, el problema está en el ego. Averigüe si es posible relacionarse con todo sin recurrir al ego. El ego es como un limosnero. Siempre está deseando algo para sí. Deje de ser como un limosnero y sea solamente un amigo. Eso es todo lo que tiene que aprenderse. Nada está mal en la naturaleza, nada está mal con el mundo. Pero cuando creamos al ego, entonces todo va mal. Ese es el único problema. Usted sabe, Bin Laden no es el enemigo de Bush. Es el ego el enemigo de Bush. Y Bush no es el enemigo de Bin Laden, es el ego de Bin  Laden su enemigo. Por tanto si estas personas lo entendieran, se harían amigos y pelearían con el enemigo común; el ego. Mi enemistad con usted esta basada en la ilusión. Tenemos un enemigo común. Se aplica no solamente a Bush y a Bin Laden, se aplica a todos nosotros cuando somos hostiles unos con otros.

Por eso la ignorancia es la causa de todo sufrimiento. No entender todo esto es ignorancia. La ignorancia es la causa del sufrimiento, pero pienso que usted está causando el sufrimiento, las circunstancias están causando el sufrimiento. La ignorancia no por falta de conocimientos sino por la ignorancia como ilusión. Tomamos algo como verdadero cuando no es verdadero. O damos tremenda importancia a algo que no es importante entonces también es ilusión. Y porque el desorden viene de la ilusión, no puede terminarse. Hay desorden solamente en la conciencia del ser humano, no hay desorden en ninguna otra parte de la naturaleza. Aún las tormentas, los ciclones, los temblores o terremotos no son desórdenes; no hay ego en ellos porque no existe la intención de destruirte. Ellos simplemente siguen las leyes, que son el orden de la naturaleza. Y ese orden está operando en nuestro cuerpo también. Yo no hago nada para que mi cuerpo trabaje, simplemente trabaja por cuenta propia. Pero no hemos entendido cómo funciona con una conciencia que está en orden. Ese aprendizaje, esa sabiduría es la búsqueda religiosa.

Hace mucho tiempo, Sócrates señaló que sólo hay una virtud, y esa es este estado de orden en la conciencia. Todas las virtudes son entonces simplemente ramas de esa raíz. Respetamos a los sabios, pero no hemos investigado lo que quieren darnos a entender.

Pregunta: ¿Es posible en una sociedad como la nuestra, en la cual estamos todos condicionados, educar a los niños sin condicionarlos?
PK: Pienso que todos los seres humanos estamos condicionados. Usted no puede evitar el condicionamiento, porque eso es sólo memoria. La memoria funciona involuntariamente. Pero puedo estar conciente de mi condicionamiento y no necesito darle tremenda importancia a ello. El condicionamiento es el pasado. Yo soy resultado del pasado. El pasado biológico de millones de años, la cultura pasada de unos cuantos miles de años, y el pasado psicológico desde mi nacimiento hasta hoy. Todo está almacenado en la memoria, no lo puedo borrar; es algo que existe. Pero puedo aprender de ella, porque de ella surgen mis pensamientos y sentimientos y los puedo observar operando en mi conciencia. Surgen en las relaciones y por tanto puedo observar lo que pasa y aprender sobre mi condicionamiento, sin tomar partido, sin llamarle una pena o vergüenza y sin apegarme a él. No necesitamos librarnos de todos nuestros condicionamientos. Sólo necesitamos liberarnos de lo que es falso y que crea desorden o problemas en la vida. De otra manera es como el color de nuestra piel, no tienes porque cambiarlo. Es parte de ti. Pero si empiezas diciendo que es la más hermosa piel en el mundo, entonces creas un  problema. Hay tal cosa llamada nuestra propia personalidad. Tenemos que respetarla también; eso es lo que este tipo (señalándose a sí mismo) es. No hay razón para pelearse con este amigo. ¡No hay nada grandioso en este tipo también, es solamente uno de los muchos amigos que se desarrollan y crecen en este mundo! Usted sabe, toda la vida empieza por una simple célula con un programa, y se desarrolla conforme a ese programa y termina. Eso es verdad con el árbol, eso es verdad con usted, conmigo, y también es verdad con el perro de la esquina. Puedo asegurarle que cien años después, alguna otra persona estará sentada aquí y escuchando conferencias. Pero mientras existimos hacemos un gran alboroto sobre ello. Es una oportunidad ver este mundo aprender de nosotros mismos, si lo deseamos. De otra forma, vivimos como ese árbol, ¡pero no se pelee! Hay un poema escrito varios cientos de años atrás por un poeta en India.

Dijo: ¡Oh, hombre, aprende de los árboles!. Cuando alguien les corta una rama, el árbol no les golpea por ello. Cuando alguien les arroja piedras, les dan frutas a cambio. Toman el sol caliente en sus cabezas y proporcionan sombra al agobiado viajero. Nos dan el perfume de sus flores sin preguntar si lo merecen o no. ¡Oh, hombre, aprende de los árboles!
Cuando están congestionados en el bosque, no se pelean unos con otros, sólo se ajustan unos a otros y comparten los rayos del sol. ¡Eso es lo que la vida sería si no tuviéramos egos! Tenemos un problema aún mayor que los árboles y los animales. La naturaleza ha determinado su vida totalmente. ¡Nosotros en cambio tenemos alguna opción, pero la estamos mal utilizando!

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