miércoles, 22 de septiembre de 2010

El dialogo interior

 Allí está otra vez—esa voz. Esa voz que es suave frecuentemente y que otras veces grita dentro de su cabeza juzgando todo lo que hace, acusando a usted y a quienes le rodean de todo tipo de imperfecciones generalmente causándole que se deprima. No es un sonido tangible, sin embargo su poder destructivo pareciera tener el peso de potentes decibeles. También tiene el poder de levantar su ánimo y alegrar su día, en el caso de que usted así lo permita. Esta “voz” tiene un nombre—se llama diálogo interno. Trate de imaginarla como una cinta que está tocando constantemente en el fondo de sus pensamientos. ¿Qué está tocando su cinta? ¿Está su diálogo interno lleno de mensajes negativos que hacen que usted sienta algunas de las siguientes emociones regularmente?:
ansiedad
culpabilidad
iseguridad u odio a sí mismo
amargura
frustración
desesperación

La lista en realidad no tiene fin, ¿verdad? Antes de continuar leyendo, entienda que usted ha sido creado para sentir una amplia gama de emociones, que pudieran ser tanto placenteras como muy incómodas. Es simplemente una parte de ser humano. Pero ¿se ha preguntado alguna vez si sería posible que experimentara menos sufrimiento y que pudiera conseguir más paz en su vida? Quizá pueda hacerlo. Siga leyendo para enterarse más acerca del diálogo interno negativo y lo que puede hacer al respecto.

¿Qué es lo que alimenta la información de la cinta?

Al analizar el origen de su diálogo interno, usted se podría preguntar de dónde vinieron por primera vez algunas ideas tales como pesimismo o perfeccionismo. Esa voz ha sido alimentada a través de los años por:
sus padres o tutores
otros miembros de la familia
las figuras de autoridad en su vida
sus compañeros
los medios de comunicación y su cultura
sus circunstancias particulares, buenas o malas
sus propias reacciones a todo lo anterior

En su libro, Your Body Believes Every Word You Say, Barbara Levine explica que cualquier cosa que se dice a sí mismo sobre usted y su vida, continúa contribuyendo a su formación, inclusive al presente. Después, simplemente para hacer que aun sea más difícil tener pensamientos alegres, esa cinta de diálogo interno está influenciada por:
su estado de ánimo
su salud
sus horas de sueño, su nutrición, el ejercicio que usted haga, etc.

¿Qué está tocando la cinta en este momento?

¿Está usted listo para ver de cerca su diálogo interno? No trate de cambiarlo, solamente escuche lo que usted se dice a sí mismo durante el día. En ocasiones, es una emoción negativa la que nos ayuda a escuchar esa voz con más facilidad. ¿Se siente ansioso? Vea si está pensando, “¿qué tal si sucede ésto que es tan terrible?” o “yo sé que me va a suceder algo catastrófico.” Es difícil relajarse cuando le acosan este tipo de pensamientos, ¿verdad? El Dr. David Burns, autor de Feeling Good: The New Mood Therapy, diría que usted está “adivinando”—esperando que se presenten acontecimientos futuros desagradables o incluso desastrosos. Para descubrir qué mensajes de diálogo interno se ocultan en sus peores momentos y en sus peores estados de ánimo, dedique unos minutos a escribir sus pensamientos cuando se sienta abatido.

Cambio de la cinta

Ahora que ya tiene una idea de su diálogo interno negativo, ¿qué debe hacer al respecto? Primero, comprenda algo acerca de los pensamientos—suceden. Los pensamientos buenos, los aburridos, los grotescos, etc.; los hay de todo tipo. Lo último que debe añadir a lo que usted se dice a sí mismo “debo tener un control absoluto de cada pensamiento y llegar a ser perfecto emocionalmente.” ¿Por qué no darse cuenta que, solamente porque usted así usted lo crea, no quiere decir que sea cierto? Los pensamientos están llenos de errores, falsedades, distorsiones y más. Ese es otro aspecto de su naturaleza humana. Un cambio sencillo puede ser aceptar que un estado de ánimo decaído genera pensamientos negativos y que ni el estado de ánimo ni los pensamientos se deben tomar con seriedad. También puede intentar estas sugerencias:
Hable a la voz negativa (en voz alta o en la mente)—¡dígale que se detenga!
Suavice el mensaje—Si piensa en términos extremos como “siempre” o “nunca,” trate de cambiar el mensaje a “algunas veces.” Aquí hay un ejemplo: cambie el pensamiento, “mi esposo siempre llega tarde” a “mi esposo algunas veces llega tarde.”
Mantenga un diario—Puede escribir un diálogo entre su diálogo interno negativo y cualquier cosa que se imagina que alguien quien lo quiere incondicionalmente le diría sobre la situación. Por ejemplo, “te expresaste tan ridículamente hablando con esa persona,” podría contrarrestarse con, “calma, esa persona quizás estaba igualmente preocupada por la forma cómo se expresó contigo.” Asegúrese de anotar todas las cosas buenas que le sucedan.
Alimente cinta—Rodéese de personas, libros y ambientes que le levanten el ánimo tanto como posible, y pruebe algunos mensajes positivos de vez en cuando tales como “está bien tener defectos” o “tengo tanto para dar gracias.”
Ríase de la voz negativa, si le es posible—imagínese que sus preocupaciones son como un niño malcriado y mándelos al rincón “castigados.” ¡No pueden regresar hasta que estén listos a portarse bien!
Practique relajarse—use técnicas de respiración profunda, estiramientos, baños tibios, lo que relaje su cuerpo y libere la tensión que puede venir con los pensamientos molestos.
Pida una prueba—El psicólogo Robert Miller le pediría que se pregunte, “¿Dónde hay una prueba de que estos pensamientos negativos sean verdaderos?”

Para comenzar

¿Suena todo demasiado complicado y abrumador? Ese es nuevamente su diálogo interno, que le dice “pero no puedo cambiar” o “no tengo remedio y no me podría ver a mí mismo de una manera diferente.” Recuerde, en primer lugar, descubra qué hay en la cinta. No presione el cambio, acepte solamente que tiene unos cuantos pensamientos de derrota de vez en cuando. Si es que entonces puede aceptar que no son reales todas las creencias negativas que tenga sobre usted y sobre los demás, estará listo para proseguir al siguiente nivel de paz y madurez emocional. Dígase “¡sí puedo hacerlo!”

Recursos

Feeling Good: The New Mood Therapy por David D. Burns, MD. Morrow, William and Company, 1999.

Self Help Stuff That Works por Adam Khan. Youme Works, 1999.

The Power of Positive Thinking por Norman Vincent Peale. Hutchinson Children’s Books, 1990.
Por Laurie M. Stewart
© 2003 Achieve Solutions
Fuente: Tackett, Chad. “Avoid Negative Thinking—Choose to Be Positive.” Global Health and Fitness. www.global-fitness.com; Pedwell, Susan. “Banishing Negative Self-talk.” Canadian Living (1999) www.mochasofa.ca; Bond Doyle, Cathryn. “Negative Self-talk: Why Do We Torture Ourselves?” (2001). www.christinegoldbeck.com/files/phenomenalwomen.htm; Robert P. Miller, PhD, psicólogo clínico, Charlottesville, Va.
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