lunes, 15 de agosto de 2011

La ira


Pasad de la ira a la creatividad y de inmediato veréis que en vosotros surge un gran cambio. Y mañana las mismas cosas no parecerán excusas para estar enojado.

 De cien personas enojadas, cerca del cincuenta por ciento sufre de demasiada energía creativa que no ha sido capaz de poner en uso. Su problema no es la ira, aunque durante toda su vida seguirá pensando que sí lo es. En cuanto un problema se diagnostica correctamente, la mitad se ha solucionado.
Centrad vuestras energías en la creatividad. Olvidaos de la ira como problema, soslayadla. Canalizad vuestra energía hacia más creatividad. Lanzaos a algo que améis. En vez de hacer que la ira sea vuestro proble­ma, dejad que la creatividad sea el objeto de vuestra meditación. Pasad de la ira a la creatividad y de inmediato veréis que en vosotros surge un gran cambio. Y mañana las mismas cosas no parecerán excusas para estar enojado, porque ahora la energía se mueve, está canalizada, está siendo sublimada, disfruta de sí misma, es danza. ¿A quién le importan las cosas pequeñas?
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