jueves, 23 de agosto de 2012

El viejo cerebro y la inteligencia


El cerebro responde constantemente de acuerdo con su condicionamiento, a las diversas formas de estímulos: está siempre activo. El cerebro es la respuesta del tiempo, de la memoria; en el cerebro esta contenido todo el pasado. Si el cerebro puede abstenerse de responder inmediatamente, entonces existe la posibilidad de una respuesta nueva.

El cerebro opera dentro de los viejos hábitos establecidos por la cultura en que vivimos, por la herencia del pasado racial, etc. Eso es lo que permanentemente responde a cualquier estimulo, juzgando, evaluando, creyendo, no creyendo, discutiendo, defendiéndose, negando, etc. El cerebro no puede existir sin sus conocimientos pasados; debe tenerlos, de otro modo es incapaz de funcionar. Lo que pregunto entonces es si ese cerebro ‑que es lo viejo- podrá permanecer quieto de modo que una parte nueva esté en condiciones de operar. Cuando usted me halaga, el viejo cerebro dice: «Qué agradable». ¿Pero puede el viejo cerebro escuchar lo que usted dice y no responder, para que así tal vez tenga lugar un movimiento nuevo? Ese movimiento nuevo sólo puede producirse cuando hay silencio, cuando la maquinaria no opera en términos del pasado. ¿Está claro eso? Claro en el sentido de observarlo en ustedes mismos, de otro modo no tiene gracia. No estoy explicando esto para mí mismo, estamos trabajando juntos.
Yo encuentro Cuando uno examina sus propias actividades ‑que el viejo cerebro está respondiendo siempre según su conocimiento limitado, su tradición, su herencia racial, y cuando eso opera nada nuevo puede acaecer. Ahora quiero averiguar si ese viejo cerebro es capaz de permanecer quieto de manera que pueda tener lugar un movimiento nuevo. Eso puedo hacerlo cuando en mi relación con otro vigilo las operaciones del viejo cerebro, y éste comprende la verdad de que debe estar quieto para que pueda producirse una acción nueva.

El cerebro no se fuerza a estar quieto. Si lo hace, entonces eso es aún la operación del pasado. En ello hay división, conflicto, disciplina, y esas cosas. Pero si el viejo cerebro comprende o ve la verdad de que, en tanto responda constantemente a cualquier estimulo, debe operar a lo largo de los viejos surcos, si el viejo cerebro ve la verdad de eso, entonces se torna silencioso. Es la verdad lo que produce la quietud, no la intención de estar quieto.

Vean, esta cuestión es muy interesante porque uno descubre que hay ciertos cerebros que nunca están condicionados. Ustedes pueden decir, ¿cómo lo sabe? Lo sé solamente porque ello le ha sucedido a quien les habla. ¡Ustedes pueden creerlo o no creerlo! Simplemente, tomen el hecho.
Yo pregunto por qué el cerebro debe funcionar siempre dentro de este viejo molde. Y, si no funciona en su viejo molde, entonces establece, conforme a sus recuerdos, un molde nuevo en oposición al viejo. Nosotros sólo empleamos una muy pequeña parte del cerebro, y esa parte pequeña es el pasado. Hay una parte del cerebro que no ha funcionado en absoluto, que está abierta, vacía, que es nueva. ¿Conocen algo acerca de eso? No estén de acuerdo con esto. Ustedes sólo conocen las actividades del viejo cerebro, cuando alguna vez son conscientes de ello. Ahora pregunto, si ese viejo cerebro puede permanecer quieto a los estimulas, de modo que pueda surgir una respuesta nueva. Y la pregunta siguiente es: ¿cómo puede ese cerebro, que ha sido tan condicionado, contenerse un poco? ¿Puedo proseguir?

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