martes, 27 de diciembre de 2011
La vida es una búsqueda constante
La vida es una búsqueda, una búsqueda constante, una búsqueda desesperada y
desesperanzada... una búsqueda de algo que no sabemos qué es. Hay un deseo
profundo de buscar pero uno no sabe qué busca.
Y hay un estado mental en que nada que obtengas te aportará satisfacción.
La frustración parece ser el destino de la humanidad, pues todo lo que obtienes
pierde sentido en el momento mismo en que lo obtienes. Entonces comienzas a
buscar otra vez.
La búsqueda sigue, ya sea que obtengas algo o no. Parece no importar lo que
obtengas o no obtengas, la búsqueda sigue de todas maneras. Los pobres están
buscando, los ricos están buscando, los enfermos están buscando, los sanos
están buscando, los poderosos están buscando, los indefensos están buscando,
los estúpidos están buscando, los sabios están buscando, y nadie sabe
exactamente qué.
Hay que entender esta búsqueda, qué es y por qué ocurre. Parece haber una
brecha en el ser humano, en la mente humana, en la estructura misma de la
conciencia humana parece haber un hueco, un hueco negro. Sigues arrojando cosas
al hueco y siguen desapareciendo. Nada parece llenarlo, nada parece contribuir
a la satisfacción. Es una búsqueda afiebrada. Lo buscas en este mundo, lo
buscas en el otro mundo; a veces lo buscas en el dinero, en el poder, en el
prestigio y a veces lo buscas en Dios, en la dicha, en el amor, en la
meditación, en la oración, pero la búsqueda continúa. El ser humano parece
haber contraído la enfermedad de la búsqueda.
La búsqueda no te permite estar aquí y ahora porque siempre te conduce a
otro lugar. La búsqueda es una proyección, es un deseo: que lo que necesitas
está en otro lugar; que existe, pero existe en otra parte y no donde tú estás.
Ciertamente existe, pero no en este momento en el tiempo; no ahora, sino en
otro lugar. Existe allá y, entonces, nunca aquí ni ahora. Sigue importunándote,
sigue arrastrándote, empujándote, sigue arrojándote a una locura cada vez
mayor. Te vuelve loco y nunca se satisface.
Alguna vez has intentado averiguar qué es lo que estás buscando?. No lo has
definido. Hay algo que sí sabes: que tienes que buscar. Es una necesidad
profunda pero no sabes lo que estás buscando.
Pero, a menos que sepas lo que buscas, cómo puedes encontrarlo? Es algo
difuso, crees que es el dinero, el poder, el prestigio, la respetabilidad. Pero
cuando ves personas respetables, personas poderosas, ellas también están
buscando y cuando ves personas enormemente ricas, ellas también están buscando.
Buscan hasta el final de la vida. El dinero no ayuda, el poder no ayuda. La
búsqueda continúa a pesar de lo que tienes.
La búsqueda tiene que ser por otra cosa. Esos nombres, esas etiquetas
-dinero, poder, prestigio- sólo sirven para satisfacer tu mente. Sirven sólo
para darte la sensación de que estás buscando algo. Ese algo es indefinido, es
una sensación muy difusa.
La primera cosa que debe hacer el que realmente busca, aquél que se ha
vuelto un poco más alerta, más consciente, es definir la búsqueda, formular un
concepto claro de lo que es. Inmediatamente comienza a producirse una
transformación. Si comienzas a definir tu búsqueda, comienzas a perder tu
interés en la búsqueda. Mientras más definida, menos presente. Una vez que se
sabe claramente qué es, de repente desaparece. Existe sólo cuando no estás
alerta. La búsqueda existe sólo cuando estás adormecido. la búsqueda existe
sólo cuando no estás consciente; la búsqueda existe sólo en tu ausencia de
conciencia. La ausencia de conciencia genera la búsqueda.
Todos nuestros sentidos son extravertidos. Los ojos se abren hacia afuera,
la manos se mueven y se extienden hacia afuera, las piernas se mueven para
afuera, los oídos escuchan los ruidos y sonidos de. afuera. Todo lo que tienes
a tu disposición se abre hacia afuera; todos los cinco sentidos se mueven de
manera extravertida. Comienzas a buscar allí donde ves, sientes, tocas, la luz
de los sentidos se irradia afuera ¡y el que busca está adentro!
Hay que comprender esta dicotomía. El que busca está adentro; pero, puesto
que la luz está afuera, el que busca avanza con un propósito, intentando
encontrar algo satisfactorio afuera. Eso no va a ocurrir nunca. No ha ocurrido
nunca. A menos que llegues a conocer quién eres, toda tu búsqueda es
infructuosa porque no conoces al que busca.
Lo que estabas buscando en algún lugar exterior siempre ha estado en ti, en
tu interior. Estabas buscando en la dirección errada, es todo.
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