viernes, 2 de abril de 2010

Evita juzgar

Evita juzgar las cosas como “correctas” ó “incorrectas”. Las cosas son simplemente cosas. Su clasificación proviene de la elección del observador que las clasifica como buenas ó malas, correctas o incorrectas, divertidas ó aburridas. En el momento en que juzgas a las cosas, te juzgas a ti mismo.
También bloqueas el regalo oculto que te trae un acontecimiento. Los Taoístas tienen una maravillosa forma de explicarlo usando la historia del granjero.
Había una vez un granjero a quien se le había escapado el caballo y su vecino le dijo “Siento mucho que le haya sucedido algo tan terrible”. El granjero le respondió: “No se sienta mal porque quien sabe lo que es bueno ó malo”. Bueno, al día siguiente el caballo que se había escapado volvió con una tropilla de caballos salvajes con los que se había amigado. El vecino le dijo: “Lo felicito, ¡que buena suerte! El granjero replicó: “No me felicite porque quien sabe lo que es bueno ó malo”. Al día siguiente el hijo del granjero trató
de montar uno de los caballos salvajes y se rompió una pierna. Nuevamente vino el vecino y le dijo al granjero “Lamento tanto que le haya ocurrido una cosa tan terrible”. El granjero replicó: “No se lamente porque quien sabe lo que es bueno ó malo”. Al día siguiente llegaron soldados a la granja a reclutar gente a la fuerza para llevarlos al ejército pero el hijo del granjero fue exceptuado porque tenía la pierna rota.
Esta es un cuento simple pero ilustra los milagros que hace La Fuente, de las maneras más impredecibles y aparentemente desconectadas con el propósito de que todo funcione a la perfección. Para aquellos que conocen y trabajan con las leyes del universo, que aplican la ley de causa y efecto, que tienen metas seguras, propósitos y visiones la magia funciona perfectamente, trayéndoles eventos sincronizados, “coincidencias” y muchas otros giros y vueltas que conducen al final deseado.
Por lo tanto, evita juzgar a las cosas y a la gente. Lo único que logras es frenarte y dañarte ya que no conoces la cadena de eventos que se han planeado. Asimismo, te conviertes en lo que juzgas y aquello que condenas te vuelve para afectarte. Por ley de causa y efecto, cuando juzgas ó condenas, te pones en una situación para ser juzgado y condenado. La parte que te toca es tener una visión clara y una certeza en todos los temas que se relacionan con tu vida, que es el funcionamiento interno de cómo se te van a cumplir las metas. Los eventos diarios, “buenos” ó “malos” se ocuparán de ti en tanto no interfieras con el proceso.
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