sábado, 26 de febrero de 2011

LA CONCIENCIA DEL CUERPO INTERIOR

Otra forma fácil pero muy eficaz de descubrir el espacio en la vida se relaciona estrechamente con la respiración. Verá que al sentir el flujo sutil del aire que entra y sale del cuerpo, lo mismo que el movimiento suave del pecho y el abdomen, toma también conciencia del cuerpo interior. De esa forma, podrá pasar su atención a esa sensación de vida difundida por todo el cuerpo.
La mayoría de las personas viven tan distraídas con sus pensamientos, tan identificadas con la voz de la mente, que no logran sentir la corriente de vida que las anima. El hecho de no poder sentir la vida que anima el cuerpo físico, la vida que somos en esencia, es la mayor privación que nos puede suceder. Entonces comenzamos a buscar sustitutos no solamente para el estado natural de bienestar, sino también algo para sofocar la inquietud continua que nos atrapa cuando no estamos en contacto con la corriente vivificante siempre presente pero ignorada. Algunos de los sustitutos son el estado de euforia producido por las drogas, el exceso de estímulos sensoriales como la música fuerte, las actividades peligrosas o de alto riesgo, o una obsesión por el sexo. Hasta el drama en las relaciones sirve de reemplazo para esa sensación de vida.
El disfraz más perseguido para tapar la inquietud subyacente es el de las relaciones íntimas: el hombre o la mujer que "me hará feliz". Pero claro está que también es una de las desilusiones más frecuentes. Y cuando la inquietud emerge nuevamente, la persona tiende a culpar a su pareja.
Respire dos o tres veces con plena conciencia. Trate de percibir la sutil corriente de vida que invade todo su cuerpo interior. ¿Puede sentir su cuerpo desde adentro, por así decirlo? Deténgase brevemente en partes específicas de su cuerpo. Sientas las manos, después, los brazos, las piernas, los pies. ¿Siente el abdomen, el pecho, el cuerpo y la cabeza? ¿Y los labios? ¿Hay vida en ellos? Después tome conciencia nuevamente del cuerpo interior en su totalidad. Al principio puede hacerlo con los ojos cerrados, y una vez que aprenda a sentir el cuerpo, abra los ojos, mire a su alrededor y continúe sintiendo el cuerpo simultáneamente. Algunos lectores quizás no sientan la necesidad de cerrar los ojos; podrán sentir su cuerpo interior mientras leen estas palabras.
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