viernes, 22 de julio de 2011

Los anhelos y la tension

Si el anhelo es físico, la tensión será física. Cuando anhelas un determinado tipo de cuerpo, una forma específica -si anhelas algo distinto de lo que eres a nivel físico- entonces habrá tensión en tu cuerpo físico. Si quieres ser más agraciado, más agraciada, tu cuerpo se tensa. Esta tensión empieza en tu primer cuerpo, el cuerpo físico; pero si es insistente, constante, puede ir más profundamente y extenderse a otros nive­les de tu ser.
Si anhelas poderes psíquicos, la tensión empezará a nivel psí­quico y se extenderá. Se extiende de igual forma que cuando tiras una piedra a un lago. La piedra cae en un punto, pero las vibracio­nes que crea se extienden hasta el infinito. Las tensiones pueden empezar en cualquiera de los siete cuerpos, pero la causa original es siempre la misma: la brecha entre lo que eres y el estado que anhelas.
Si tienes un determinado tipo de mente y quieres cambiada, transformarla; si deseas ser más perspicaz, más inteligente, se cre­ará tensión. Solamente cuando nos aceptamos totalmente cesa la tensión. Esta aceptación total es el milagro, el único milagro. Encontrar a alguien que se ha aceptado a sí mismo totalmente es insólito.
Lo existencial no conoce tensión. La tensión siempre se debe a lo hipotético, a las posibilidades no existenciales. En el presente no hay tensión; la tensión siempre proviene de orientarse hacia el futu­ro. La tensión proviene de la imaginación; te imaginas a ti mismo de una forma distinta de lo que eres. Este potencial que ha sido ima­ginado creará tensión. Cuanto más imaginativa sea la persona, más posibilidades tiene de crear tensión. En ese caso la imaginación se ha vuelto destructiva.
La imaginación también puede ser constructiva, creativa. Si toda tu capacidad de imaginación se centra en el presente -en el momento presente, no en el futuro-, entonces puedes ver tu exis­tencia poéticamente. Tu imaginación no está creando un anhelo; se está utilizando en el vivir. Y este vivir en el presente está más allá de la tensión.                             
Los animales no están tensos, los árboles no están tensos, porque no tienen la capacidad de imaginar. Están por debajo de la tensión, no más allá de ella. Su tensión es solamente potencial, no se ha hecho actual. Están evolucionando. Llegará un momento en que las tensiones explotarán en sus seres y empezarán a anhelar un futuro. Es inevitable que sea así. La imaginación se vuelve activa.
La primera actividad de la imaginación es la creación del futu­ro. Creas imágenes, y debido a que la realidad no se corresponde, creas más y más imágenes. Generalmente no puedes concebir la imaginación en relación al presente. ¿Cómo puedes ser imaginati­vo en el presente? Parece que no hay ninguna necesidad. Este punto debe entenderse.
Si puedes estar conscientemente presente en el ahora, dejarás de vivir en tu imaginación. Entonces la imaginación estará libre para crear en el presente. Solamente se precisa el enfoque adecuado. Si la imaginación se orienta a lo real, empieza a crear. La creación puede tomar cualquier forma. Si eres un poeta, se vuelve una explo­sión de poesía. La poesía no será un anhelo por el futuro sino una expresión del presente. Si eres un pintor, la explosión será pictóri­ca. La pintura no será una expresión de algo tal como lo has imagi­nado sino de algo como lo has conocido, como lo has vivido.
Cuando no vives en la imaginación te abres al presente, el presente se te ofrece. Puedes expresarlo o puedes moverte en el silencio. En este caso el silencio no es un silencio muerto, algo que se practica. Este silencio también es una expresión del momento pre­sente. El momento es tan profundo que ahora solamente puede expresarse a través del silencio. Ni siquiera la poesía es adecuada; ni siquiera la pintura es adecuada. Ninguna expresión es posible. El silencio es la única expresión. Este silencio no es algo negativo sino, por el contrario, un florecimiento positivo. Algo ha florecido en ti, la flor del silencio, y a través de este silencio todo lo que estás viviendo se expresa.
Hay un segundo punto que también debe entenderse. Esta expresión del presente a través de la imaginación no es ni una ima­ginación del futuro ni una reacción al pasado. No es la expresión de alguna experiencia que has conocido. Es la experiencia de estar experimentando, tal como lo estás viviendo, tal como te está suce­diendo. No es una experiencia vivida sino un proceso vivo de expe­rimentación.
Entonces tu experiencia y el experimentando no son dos cosas; son una, la misma. Entonces no hay pintor. El experimentando se ha vuelto la pintura; el propio experimentando se ha expresado. Tú no eres un creador; eres creatividad, una energía viva. No eres un poeta; eres poesía. La experiencia no es para el futuro o para el pasado; no proviene ni del futuro ni del pasado. El propio momen­to se ha vuelto eternidad y todo proviene de él. Es un florecer...
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