lunes, 16 de enero de 2012

Domina tu mente y, en ocasiones, salte de ella

La mente es sencillamente una biocomputadora.  Cuando un niño nace no tiene mente; no hay parloteo dentro de él. 


Toma casi tres o cuatro años a su mecanismo empezar a funcionar.  Podemos ver que las niñas empiezan a hablar más pronto que los niños.  ¡Son máquinas parlantes más grandes!  Tienen una biocomputadora de mejor calidad.

La biocomputadora necesita que se les alimente con información; es por ello que si tratas de recordar tu vida llegarás hasta un punto alrededor de los cuatro años si eres hombre y a los tres si eres mujer.  Más atrás está en blanco.  Tú estas ahí; deben haber sucedido muchas cosas, deben haber ocurrido muchos incidentes, pero parece que no se hubiera guardado información y entonces no te puedes acordar, puedes recordar hasta la edad de cuatro o tres con mucha claridad.
La mente recolecta información de los padres, de la escuela, de otros niños, de vecinos, parientes, la sociedad, la iglesia… por todos lados hay fuentes.  Seguramente has visto que los niños pequeños, cuando empiezan a hablar, repiten la misma palabra muchas veces.  Un nuevo mecanismo ha empezado a funcionar en ellos, ¡qué alegría!
Cuando forman oraciones lo hacen con gran alegría una y otra vez.  Cuando comienzan a hacer preguntas, preguntan acerca de cualquier cosa.  No están interesados en tus respuestas, ¡recuérdalo!  Observa a un niño cuando hace una pregunta; no está interesado en la respuesta, así que por favor no le des una respuesta larga de la enciclopedia Británica.  El niño no está interesado en tu respuesta; simplemente está disfrutando del hecho de poder preguntar.  Una nueva facultad ha empezado a existir en él.
Y es así como empieza a recolectar información.  Después empezará a leer y aprenderá más palabras.  En esta sociedad el silencio no cuenta; cuentan las palabras, y cuando mejor sepas hablar más caso te harán los demás.  ¿Qué son sus líderes, sus políticos?  ¿Qué son sus profesores?  ¿Qué son sus sacerdotes, teólogos, filósofos, reducidos a una sola cosa?  Son gente que sabe hablar muy bien.  Saben utilizar las palabras de manera significativa y consistente, de manera que pueden impresionar a la gente.
Raramente se considera que nuestra sociedad esté dominada por completo por gente que sabe hablar bien.  Quizá no sepan nada, tal vez no sean sabios, ni siquiera inteligentes, pero hay algo cierto: saben jugar con las palabras.  Es un juego y lo han aprendido, y remunera mucho en respetabilidad, en dinero, en poder, en todos los sentidos.  Entonces todo el mundo trata de jugarlo y la mente se llena con muchas palabras, muchos pensamientos.
Uno puede prender o apagar su computadora, pero no puede apagar la mente.  No hay botón.  No hay ninguna referencia de que cuando Dios hizo el mundo, cuando hizo al hombre, haya hecho un botón para poder encender y apagar la mente.  No existe tal botón, así que ésta continúa desde el nacimiento hasta la muerte.
Es sorprendente que la gente que enciende su computadora y la que enciende el cerebro humano tengan una idea tan extraña al respecto.  Si sacamos al cerebro del cráneo y lo mantenemos vivo mecánicamente, seguirá parloteando de la misma manera.  No le importa que ya no esté conectado a la pobre persona que sufría por su causa; sigue soñando.  Aunque esté conectado a máquinas sigue soñando; sigue imaginando, sigue temiendo, sigue proyectando, esperando, tratando de ser esto o aquello, y no se da cuenta en absoluto de que no puede hacer nada: la persona a la que estaba conectado ya no existe.  Puede mantenerse a este cerebro vivo durante miles de años conectado a  artefactos mecánicos y seguirá parloteando, reparando sobre las mismas cosas, porque no le hemos enseñado nuevas.  En cuanto le enseñemos cosas nuevas, las repetirá.
En círculos científicos se cree que es un gran desperdicio que cuando un hombre como Albert Einstein muere, su cerebro también muera con él.  Si pudiéramos salvar al cerebro, implantarlo en el cuerpo de otra persona, entonces seguiría funcionando.  No importa si Albert Einstein está vivo o no; el cerebro seguirá pensando en la teoría de la relatividad, en estrellas y en teorías.  De acuerdo con esta idea, así como la gente dona sangre u ojos antes de morir, podía donar también sus cerebros, de manera que puedan ser conservados.  Si se cree que son cerebros especiales, muy calificados, y que es un claro desperdicio dejarlos morir, entonces deberían ser trasplantados.
Así, cualquier idiota puede ser convertido en Einstein y nunca lo sabrá, pues dentro del cráneo de un hombre no hay sensibilidad; puede cambiar cualquier cosa y la persona nunca lo sabrá.  Solo hace falta que la persona esté inconsciente para cambiar lo que queramos en su cerebro, (incluso el cerebro completo), y se levantará con el nuevo cerebro, con el nuevo parloteo, y ni siquiera sospechará lo que ha sucedido.
Ese parloteo del que hablo es nuestra educación y básicamente está mal orientada porque sólo nos enseñan la mitad del proceso: cómo utilizar la mente.  No nos enseña cómo detenerla para que pueda relajarse, pues incluso cuando estamos dormidos continúa trabajando.  No conoce el sueño.  A lo largo de toda nuestra vida, setenta, ochenta años, trabaja continuamente.
No obstante,, es posible ponerle un botón a la mente y apagarla cuando no se la necesita: esto es lo que llamamos meditación.  Te ayudará de dos maneras: te dará una paz y un silencio antes desconocidos, y te permitirá un conocimiento de ti mismo que no es posible ahora a causa del parloteo de tu mente, el cual siempre te ha mantenido ocupado.
Por otra parte, también le da descanso a la mente, y gracias a ello ésta será más eficiente e inteligente.
Te verás beneficiado por ambos lados: por el lado de la mente y por el lado de tu ser.  Sólo tienes que aprender cómo detener la mente y hacer que deje de funcionar, aprender a decirle: “Es suficiente.  Ahora vete a dormir.  No te preocupes, yo estoy despierto”.
Publicar un comentario

AVISO LEGAL: Todo el material publicado o reproducido en este sitio web tiene como único fin difundir conocimiento y valores culturales. Bajo ningún concepto persiguen fines lucrativos, prohibiéndose expresamente su copiado para uso comercial. Solo se reproduce material al que es posible acceder de manera libre, pública y gratuita en distintos blogs, webs, sitios y lugares de Internet. Si algún autor o compositor, representante legal o sus derechos habientes considera que la exposición de algún material en particular afecta sus derechos de autor, rogamos comunicárnoslo a fin de proceder a su retiro.