miércoles, 14 de septiembre de 2011

Amate a ti mismo


Siempre pensamos en, términos de amar a otro. El hombre piensa en amar a la mujer, la mujer piensa en amar al hombre; la madre piensa en amar al bebé, el bebé piensa en amar a la madre; los amigos piensan en amarse mutuamente. Pero a menos que te ames a ti mismo, es imposible amar a nadie más.
  
 Puedes amar a otro solo cuando tienes amor dentro de ti. Puedes compartir algo solo cuando lo tienes. Pero toda la humanidad ha vivido bajo esta ideología equivocada, de modo que la damos por hecha... como si nos amáramos y ahora toda la cuestión radicara en cómo amar al vecino. ¡Es imposible! Por eso se habla tanto sobre el amor y el mundo sigue feo y lleno de odio, guerra y violencia e ira.
Se alcanza una gran percepción cuando se descubre que uno no se ama. Realmente es duro amarse a uno mismo porque se nos ha enseña­do a condenarnos y a no amar. Se nos ha enseñado que somos pecadores. Se nos ha enseñado que no valemos nada. Debido a eso se nos ha hecho difícil amar. ¿Cómo se puede amar a una persona que no vale nada? ¿Cómo puedes amar a alguien que ya está condenado?
Pero llegará. Si ya has experimentado la percepción de que no te amas, no hay nada de qué preocuparse. Se ha abierto una ventana. No permanecerás mucho tiempo dentro de la habitación... saldrás de un salto. Una vez que has conocido el cielo abierto, no puedes permane­cer confinados en un mundo estancado. Lo abandonaras.
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