viernes, 25 de noviembre de 2011

La verdadera pregunta


La verdadera pregunta no es más que una cápsula en la que está oculta la respuesta, un duro caparazón que protege la contestación delicada que lleva dentro. Es una corteza que rodea a una semilla.
  
Noventa y nueve de cada cien preguntas son tonterías, y debido a esas noventa y nueve preguntas no eres capaz de formular la pregunta realmente valiosa. Estas rodeado por noventa y nueve clamores y gritos que no permiten que en ti surja la verdadera pregunta. Esta posee una voz muy silenciosa, serena y pequeña, y las irreales son grandes far­santes. Por ellas no puedes formular la pregunta adecuada ni encontrar la respuesta apropiada.
De forma que reconocer las tonterías como tonterías es una gran per­cepción. Entonces comienzan a escabullirse de tus manos, porque si sabes que son tonterías no puedes retenerlas durante mucho tiempo. La misma comprensión de que se trata de tonterías basta para que tus manos se vacíen, y cuando las manos quedan libres de las tonterías, solo permanece la pregunta verdadera y única.
Y la belleza de la verdadera pregunta es que si únicamente queda la pregunta real, la respuesta no anda muy lejos. Se encuentra dentro de la pregunta. El mismo centro de esta es la respuesta.
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